• Amor Espiritual 2

    [1Corintios 13:1]

    02-10-2008 | Rev. Jaerock Lee

    • La Escritura de Hoy

      1ra de Corintios 13:1 "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe."

      Amados Hermanos en Cristo, Público Televidente y miembros de las miles de iglesias que están presenciando este servicio en Corea y alrededor del mundo, incluyendo los Estados Unidos, Canadá, Perú, Honduras, Bolivia, El Salvador, Argentina, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Ecuador, China, Japón, Pakistán, Nepal, Indonesia, Filipinas, Taiwán, India, Mongolia, Israel, Egipto, Kenya, Uganda, Congo, Gabón, Angola, Burundi, Nigeria, Tanzania, Costa de Marfil, Sudáfrica, el Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Rusia, Ucrania, Estonia, y otros países; hermanos de los santuarios locales-niños de la Escuela Dominical- y todos los que están viendo el culto a través del satélite, por Internet y por la televisión en el mundo entero.
      Esta es la 2da. Prédica de la serie de mensajes titulada "Amor Espiritual". Creo que a través de los mensajes acerca del cielo, han podido percibir lo hermoso que es el reino de los cielos y lo felices que viviremos allí. Ahora bien, ¿Por qué el cielo es un lugar tan hermoso? Es porque está lleno de amor. La razón por la que nuestro Dios y Padre ha preparado un cielo tan hermoso es porque nos ama y porque desea demostrarnos Su amor.
      Pero, ¿Quién entra al cielo? Solamente los hijos de Dios, quien es todo amor. Hermanos: Hay algo que deben recordar. Cuando los hijos salvos de Dios van al cielo solamente va su corazón espiritual; es decir, el corazón que ha sido perfeccionado por el espíritu. Aquí corazón espiritual se refiere al corazón que está lleno de amor espiritual. Por lo tanto, cada una de las diferentes moradas en el reino de los cielos variará de acuerdo al nivel de verdadero amor que haya alcanzado en su corazón y también en función de la capacidad de amar que haya conseguido.
      Asimismo, sus recompensas celestiales serán diferentes no dependiendo de lo fiel que aparentemente haya sido al Señor, sino de cuánto amor espiritual haya podido acumular. A partir de hoy les hablaré sobre la importancia del amor espiritual. Espero que todos ustedes, a través de esta prédica, lleguen a entender que el propósito final y fundamental de nuestra vida cristiana es precisamente el amor, que es también la característica esencial del reino de los cielos; y, asimismo, que se esfuercen por llenar su corazón con esta clase de amor espiritual. ¡Oro en el nombre del Señor Jesucristo para que cuando lleguen al cielo puedan compartir con el Señor esta clase de amor en su más alto nivel en las mejores moradas celestiales!

      Queridos Amigos y Hermanos:
      El Versículo 1 del pasaje de hoy nos dice, "Si yo hablase lenguas humanas y angelicales, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe." Acá "lenguas humanas" no se refiere a un don del Espíritu Santo. Lenguas humanas hace alusión a todos los idiomas que se han hablado en el mundo hasta ahora.
      Este Segundo mensaje del "Amor Espiritual" está siendo traducido en más de 7 idiomas incluyendo el inglés, japonés, francés, ruso y español, y se está trasmitiendo al mundo entero. Llamamos "lenguas humanas" al conjunto de todos estos idiomas. Por favor. Todos ustedes presten atención y escuchen: El poder del lenguaje, el poder de la palabra hablada, es enorme. ¿Han sentido el poder de la palabra? Recientemente en diversos círculos se ha destacado el poder de nuestras prédicas. Muchas personas tratan de aprender oratoria o cómo hablar apropiadamente en público para mejorar su vida social y las actividades que realizan en sus comunidades o vecindarios.
      Hoy en día cuando las compañías contratan trabajadores y las universidades escogen a sus estudiantes, les toman a los postulantes una prueba de oratoria, por lo que se puede deducir claramente que hablar o expresarse bien es reconocido como una capacidad o habilidad. Esto se debe a que la habilidad para expresarse adecuadamente es de mucho provecho en diversos campos de la actividad humana. Cuando expresa y trasmite correctamente sus emociones y pensamientos, puede llegar a infinidad de personas e impactar sus corazones. Además, la civilización y el conocimiento humanos han sido sistematizados y transmitidos de generación en generación por medio de los idiomas. Por ello, los idiomas o las lenguas humanas llevan implícita la fuerza persuasiva para mover a multitudes y para alcanzar objetivos trascendentales.
      Actualmente, los locutores de programas noticiosos o de entretenimiento son objeto de envidia. El lenguaje de estos animadores no sólo debe ser muy claro y persuasivo sino también debe ser el adecuado para trasmitir una correcta información y conocimientos precisos, así como emociones y júbilo. No importa que tan fluida pueda ser la oratoria de una persona, si no tiene amor, no será mejor que un metal que resuena, o un címbalo que retiñe.
      Volviendo a la cita de hoy, el versículo 1 también menciona "lenguas angelicales" y acá se refiere a expresiones muy hermosas. Tanto los hijos de Dios, que creen en el Señor; y la gente del mundo; es decir, los que no creen, consideran a los ángeles como objetos dignos de belleza. Y cuando escuchan a alguien con una hermosa voz, dicen que tiene la voz de un ángel. Del mismo modo, cuando vemos a alguna persona que luce bella y elegante, decimos que se ve como un ángel. O cuando escuchamos a aquellos que hablan con delicadeza, con una voz suave, decimos que hablan como los ángeles. Muchos de ustedes han visto ángeles con sus ojos espirituales, así que fácilmente pueden deducir que lo que se considera hermoso en esta tierra comparado con la hermosura de los ángeles, no tiene parangón. La forma del rostro de los ángeles es perfecta. Lucen muy bellos y tienen una apariencia preciosa.
      Por eso, los que tienen sus ojos espirituales abiertos dicen que los ángeles son hermosos. No hay ángel que sea feo. Hay cierta diferencia en la forma exterior dependiendo de sus deberes y posición. Sin embargo, la mayoría de ellos luce resplandecientemente blancos y con un cabello dorado reluciente. Se ven esplendorosos. Sus vestiduras son tan blancas y claras que deslumbran la vista, y cuando se mueven, su ropa brilla con luces y centella ligeramente al compás de sus movimientos.
      Así que, ¡Ya se pueden imaginar lo hermosas que serán las palabras angelicales! Son expresiones muy dulces y bellas; claras y puras. Por eso, cuando escuchamos voces hermosas, educadas profesionalmente, cultivadas y que nos conmueven, decimos que son como la voz de los ángeles del cielo. Sin embargo, aún si pueden pronunciar esas hermosas palabras angelicales que deslumbran a los demás, si no tienen amor, Dios las considera como un metal que resuena, o un címbalo que retiñe.
      ¿Cómo es el sonido de un platillo o de una campana? Cuando se toca un platillo de bronce con una varilla, esto produce un buen sonido. Si hacen la prueba y golpean con una vara un platillo de bronce se darán cuenta del sonido que emite; y podrán comprender por qué la Biblia compara la voz de los ángeles con ese sonido. Por eso, se puede comparar el sonido que emite una pieza de bronce con la hermosa voz de una persona. Sin embargo, el sonido que produce un recipiente vacío de bronce cuando es golpeado con una varilla, no es claro ni hermoso sino más bien apagado. El instrumento llamado "gong", que en realidad es un platillo grande, se hace de bronce delgado y es un instrumento musical que produce un fuerte sonido.
      Este gong o platillo produce un sonido característico y fuerte, e incluso se oye a la distancia. Si alguien golpea un gong fuera de su habitación durante la noche, no podrá dormir. La mayoría de ustedes no podrían dormir debido al fuerte sonido del platillo. Durante mi niñez, especialmente en invierno, recuerdo haber visto en mi pueblo diversas celebraciones, incluyendo matrimonios. Era porque las labores que empezaban en primavera terminaban en otoño y la gente tenía más tiempo libre en invierno. En ese entonces, las fiestas eran amenizadas con música y canciones.
      Tocaban estos platillos y campanas e iban por muchas casas vestidos con prendas muy coloridas. Tocaban y danzaban alegremente y entonces las amas de casa salían y les invitaban arroz y otros platos para comer. Creían que estas danzas traerían bendiciones. Por eso, iban alrededor de todas las casas y bendecían a los vecinos. Cada invierno hacían lo mismo. Hoy en día, sin embargo, esta tradición ha desaparecido. Bueno, el asunto era que cuando tocaban los címbalos y los paltillos, hacían una gran bulla. Una pieza pesada de cobre o bronce no hace ruido cuando se le golpea. La razón por la que ese gong o platillo y un címbalo hacen ruido es porque son huecos, livianos o delgados.
      Por eso un dicho popular dice: "Las ollas vacías son las que más ruido hacen" o "Las espigas de arroz no se quiebran con el peso del grano". Las espigas de arroz que tienen muchos granos, que todavía no están maduros, no se quiebran sino que se mantienen derechas. Las cacerolas son más apreciadas cuando están llenas de alimentos y las espigas de arroz son la alegría de los agricultores cuando se doblan debido a la gran cantidad de granos maduros.
      Lo mismo sucede con los hombres. Cuando sus corazones se llenan de amor y se asemejan a Cristo, nuestro Dios y Padre -quien ha venido cultivando a la humanidad- les dará el verdadero valor del buen grano.
      Por otra parte, los que no tienen amor dentro de si son como cáscara u hojarasca. Un hombre está conformado por espíritu, alma y cuerpo. Cuando el espíritu está muerto y la persona es dominada por el alma y la carne, se le considera un hombre carnal. Este hombre carnal es como la paja. Cuando Dios creó a Adán, el primer hombre, él era un espíritu viviente. Sin embargo, después que comió del fruto prohibido y pecó, su espíritu murió, tal como Dios se lo había advertido, al decirle: "El día que de él comieres ciertamente morirás". Y como su espíritu (que una vez gobernó su alma y su cuerpo) murió, su comunicación con Dios se interrumpió. Entonces, su alma y su carne asumieron el control tanto de su cuerpo como de su mente.
      El diablo y Satanás han sembrado la falsedad y la mentira en el alma de los que por vivir en el pecado le pertenecen. En consecuencia, su alma y sus instintos gobiernan sus vidas. Viven como animales. El libro de Eclesiastés nos dice que el ser humano es como una bestia. Al igual que el agricultor arroja la paja inservible al fuego y la quema, el hombre carnal, cuyo espíritu está muerto, pero que todavía tiene alma y cuerpo, no será salvo sino será arrojado al fuego eterno del infierno.
      1ra de Juan, Capítulo 4: 7 – 8 cita, "Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios; porque Dios es amor." Nuestro Dios nos dice que nos amemos los unos a los otros. Pero tiene que saber discernir entre el amor verdadero y el falso. Algunos procuran engañar a los demás dando sólo amor carnal. Y esto los conduce a la muerte eterna. Tratan de persuadir a los demás usando la Palabra de Dios diciendo, "Amémonos los unos a los otros". Si compartieran verdadero amor espiritual, eso sería perfecto. Sin embargo, el problema es que caen en el amor carnal que los lleva a ambos al infierno. En realidad, es como si le estuvieran escupiendo la cara a Dios porque mienten al decir que guardan y obedecen Sus mandamientos y comparten amor espiritual el uno con el otro. Están pisoteando la Palabra de Dios.
      La vida de una persona que busca el amor espiritual es totalmente diferente. Disfruta servir y sacrificarse por los demás, procura ayudar a los demás a alcanzar su santificación, tiene siempre en mente conseguir una mejor morada en el cielo. Anima a los demás a que dediquen más tiempo a la oración, medita continuamente en la Palabra de Dios y evita toda la clase de pecado y de maldad; y los exhorta a no ser tentados ni engañados. Sin embargo, la gente carnal procura tentar y engañar a los otros aprovechando la Santa Palabra de Dios. Eso solo los puede conducir a la muerte y al infierno.
      ¿Cómo pueden atreverse a usar la Palabra de Dios para tentar a los demás? Esto confirma que escupen la cara de nuestro Dios y pisotean su Santa Palabra. Dios nos manda que nos amemos los unos a los otros. Si obedecemos Su mandamiento y nos amamos los unos a los otros, ¡Se imaginan lo bendecidos que seríamos! Tenemos que servir a los demás con humildad y buscar su bienestar, y más aún, guiarlos y ayudarlos para que sus almas sean prosperadas y así puedan ir a la mejor morada en el cielo. En el momento en que tiene bajo su responsabilidad el cuidar almas, deberá de amarlas con amor espiritual y no con amor carnal.
      Dios es Espíritu, y el amor espiritual viene de Él. Así que, el que nace de Dios sabe quién es Dios y pone en práctica ese amor espiritual. Por eso, el que practica el amor de Dios demuestra que conoce a Dios y que lo ama. Y puede entender cuál es la voluntad y el corazón de Dios. Por lo tanto, cuando obra conforme al amor de Dios se vuelve uno Él. La Biblia nos dice que el que no ama a Dios no conoce a Dios porque Dios es amor. Por eso, espero que ninguno de ustedes se aproveche negativamente de esta palabra y trate de justificar su amor carnal con otra persona. Si hace eso, estará pisoteando la Palabra de Dios y lo estará deshonrando.
      El que no ama a su hermano no tiene ninguna relación con Dios, quien es amor en Sí mismo. Ese hombre no tiene vida –que es lo más importante de su ser. Entonces, sin importar la fluidez y la habilidad de sus palabras o de su elocuencia, su discurso carecerá de valor y no podrá transmitir gozo ni vida verdadera a los demás. Sus palabras incluso podrán resultar molestas y tal vez lleguen a incomodar a los oyentes ya que su corazón estará tan vacío como un platillo o un címbalo que solo hace bulla y produce sonidos desagradables.
      Estimado Público y Amados Hermanos:
      Todos los días hablan y escuchan muchas palabras. Pero, ¿Qué es lo que sale de su boca? ¿Han causado dolor al corazón de otra persona o han hecho que alguien se fastidie y reaccione como si fuese un metal que resuena o un címbalo que retiñe? ¿Solamente han salido de sus labios palabras hermosas al Señor y a los que están cerca de usted? ¿Por qué creen que muchos cantantes famosos son apreciados por multitud de personas? Además de tener una bella voz, tienen un buen estilo para interpretar las canciones. A eso se debe que logren la admiración de muchas personas y que tengan muchos seguidores. Pero suponga que un cantante interprete una canción con una voz estruendosa en lugar de hermosa y suave. Sin importar lo entonada que pueda ser su voz, ¿Cómo logrará atraer la admiración de los demás? Los cantantes tratan de dar lo mejor de sí al interpretar sus canciones con el mejor estilo y maestría. En ese caso la gente que los rodea querrá escucharlos todo el tiempo.
      Como mencioné anteriormente el lenguaje del ser humano tienen un enorme poder. Las palabras de amor tienen el poder de revivir hasta los muertos. A lo largo de la historia de la humanidad, ha habido sólo un hombre que divulgó únicamente esa clase de palabras que hacían revivir a las almas. Sus palabras han sido recopiladas en decenas de libros que nos han sido trasmitidos hace miles de años. Nos referimos a nuestro Señor Jesús y los libros que menciono se conocen como la "Biblia".
      Y estos son los 66 libros de la Biblia. Desde el principio, hasta el final cada palabra de nuestro Señor siembra fe en nuestros corazones y nos da vida nuevamente. Todo lo que contiene la Biblia es amor. Convierte su alma, le ayuda a que se arrepienta de los pecados que ha cometido, le aparta del pecado y le alienta a amar a Dios y a tener la esperanza de ir al cielo. Cada palabra que hay en la Biblia le da verdadera vida y ninguna vuelve vacía sino que cumple su propósito.
      Nuestro Señor Jesucristo predicó la Palabra de Dios por corto de tiempo –exactamente fue por 3 años. Sin embargo, los mensajes que predicó fueron recopilados y han sido trasmitidos durante 2000 años, y han transformado y dado vida a incontables almas. Las propias palabras del Señor y de nuestro Dios Padre están registradas en la Biblia. Se dice que ningún otro libro se ha difundido y se ha leído más que la Biblia en toda la historia de la humanidad. La Biblia fue escrita más o menos entre el año 1500 antes de Cristo y el año 100 después de Cristo. Posteriormente, todos los libros se recopilaron y se publicaron y se han mantenido como están hasta el día de hoy durante todo ese tiempo.
      La Biblia se ha traducido y distribuido en cerca de 2000 idiomas; y ahora está siendo traducida a otros más. Desde los años 80as hasta la actualidad se han impreso 6 billones de Biblias. ¿Por qué ha sido la Biblia en forma continúa el libro más vendido durante tanto tiempo? Si lee, escucha y medita en la Biblia, sin tener en cuenta el tiempo transcurrido, podrá sentir que la amplitud, la longitud, la altura y profundidad del inconmensurable amor que nuestro Dios y nuestro Señor sienten por toda a humanidad, se mantiene permanentemente igual.
      En el Capítulo 8 del Evangelio de Juan, podemos percibir el gran amor que cada una de las palabras de Jesús contenía. Una mañana Jesús se encontraba predicando en la sinagoga cuando unos cuantos fariseos y escribas llevaron ante Él a una mujer acusada de adulterio y le hicieron una pregunta. Dijeron: "Maestro esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés a apedrear a tales mujeres. Tú pues, ¿Qué dices? Pero Jesús inclinado hacia el suelo escribía en la tierra con su dedo. En las prédicas sobre el Evangelio de Juan, ya anteriormente les había explicado lo que Jesús había escrito en el suelo. El escribía los pecados que habían cometido los que estaban allí.
      Después de terminar de escribir, Jesús les respondió, "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la primera piedra". Y como cita el versículo 8, cuando ellos escucharon esto, se empezaron a ir uno por uno, comenzando desde los más viejos; y Jesús se quedó solo, con la mujer que estaba en medio. Todos, excepto la mujer se habían ido. Jesús había escrito en el suelo los pecados que habían cometido los que ahí estaban, y al verse sorprendidos se sintieron culpables. Por ese sentimiento de culpa comenzaron a retirarse del lugar.
      Y Jesús le dijo a ella, "Mujer, ¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo, "Ninguno, Señor". Y Jesús dijo, "Ni yo te condeno. Vete y no peques más". Sin embargo, no debe pensar que nuestro Señor siempre perdona incluso a los que cometen las obras de la carne. El le dijo a la mujer que no pecara más después de perdonarla. Si comete el mismo pecado nuevamente después de haber sido perdonado por el Señor, debe recordar que levantará un muro de pecado más fuerte contra Dios. Nuestro Señor le dijo a la mujer que no pecara más. Nunca le hubiera dicho que podía continuar pecando.
      Queridos Amigos:
      La mujer estuvo a punto de morir apedreada por su adulterio. ¿De quién vinieron las palabras que la salvaron y le dieron verdadera vida? Los fariseos y los escribas querían que Jesús la condenara de acuerdo a la ley que Dios le había dado a Moisés. La sentencia era la que correspondía porque se basaba en la ley de Dios. Ellos se habían pronunciado fielmente de acuerdo a la ley que era, en ese tiempo, el criterio para administrar justicia. A los fariseos y escribas se les llamaba en aquel tiempo, Rabí, es decir, maestro. Enseñaban a las personas la Palabra de Dios, incluyendo la ley de Dios y otros muchos preceptos.
      ¿De qué creen que hablaban todos los días? Los fariseos y los escribas eran irreprochables en sus deberes conforme a la Ley, sólo hablaban de la Ley de Dios y enseñaban solamente principios de santidad y rectitud. Pero un buen día, apareció un hombre llamado Jesús, quien no provenía de una buena familia, no tenía mayor educación u oficio y no tenía mayor conocimiento ni trayectoria que todos ellos. Sin embargo, cuando Jesús empezó a enseñar a la gente, día a día la multitud lo iba aceptando, exaltando y amando más que a los otros Rabís. Finalmente ellos le tuvieron envidia y sintieron temor.
      Si usted envidia, siente celos, juzga o condena, esto prueba que no tienen amor. El amor no tiene envidia, no siente celos, no juzga, ni condena. La gente comete estos pecados porque no tiene amor. En Juan Capítulo 7 versículo 15, vemos a los judíos tan asombrados que decían, "¿Cómo sabe éste letras sin haber estudiado?" Tal como ellos afirmaban, nuestro Señor Jesús y Sus discípulos no habían estudiado pero habían sido enseñados. Después, los judíos cambiaron de opinión y dejaron de decir cosas positivas de Jesús. Tramaron planes perversos para matarlo. Todo lo que hicieron fue producto de su falta de amor.
      Todo lo que hicieron los judíos en contra de Jesús y Sus discípulos, incluyendo al Apóstol Pablo, fue para culparlos y condenarlos. En verdad, nuestro Señor y Sus discípulos solamente hicieron lo bueno y ayudaron a las personas a obtener la vida verdadera. Sin embargo, los judíos no perdían de vista a Jesús y a Sus discípulos; y los acusaron y mataron. Los fariseos habían enseñado a mucha gente la Ley de Dios pero no se dieron cuenta del significado que encerraba y no llegaron a comprender el corazón de Dios quien precisamente les había dado la Ley. ¿Existe algún versículo en la ley que diga que es pecado sanar a un enfermo en el día de Reposo del pueblo judío?
      ¡Que alegría da que una persona con un brazo paralizado sea sanada y pueda alzar sus manos para alabar a Dios! La ley de Dios jamás considera como pecado sanar a alguien en el día de Reposo. Esta mala interpretación fue producto de la tradición de los ancianos y sacerdotes.
      Sucede lo mismo hoy en día en muchas iglesias. Numerosas iglesias han establecido normas por su propia cuenta y condenan a los demás de acuerdo a sus propias reglas. El criterio con el que tienen que analizar y juzgar debe ser la Palabra de Dios escrita en la Biblia. No obstante, los que son malvados juzgan y condenan a los demás de acuerdo a sus propios criterios. Nuestro Señor no se comprometía con nadie ni le temía a nada. Nunca cesó de hacer buenas obras aun cuando lo maldijeron y lo calumniaron. Los escribas y fariseos se comportaban de esta manera porque no tenían amor a pesar que enseñaban la Ley al pueblo.
      Las personas que tienen buen corazón siempre están agradecidas por todo. Lo único que hizo Jesús durante su ministerio fue resucitar a los muertos y mientras Sus discípulos recogían los granos que caían de las espigas, los judíos malvados torcían sus palabras. Empezaron a maquinar planes diciendo, "¿Cómo podemos condenar a Jesús? ¿Cómo podemos destruir a Jesús y recuperar el aprecio del pueblo?". No les importó la vida de la mujer que fue sorprendida en pleno acto de adulterio, ya que no había en ellos nada de misericordia ni compasión. Intentaron aprovechar la situación de la mujer y lo que establecía la Ley de Moisés con el propósito de encontrar motivos para acusar a Jesús. Pero sin importar lo eruditos y hábiles que eran en la Ley de Dios y la forma tan fundamentada en la que declaraban la justicia de Dios, sus palabras ya no tenían valor alguno.
      Pensemos por un momento en el caso de José, el prometido de la Virgen María. Él era justo, por eso cuando supo que algo totalmente inesperado le había ocurrido a ella, de ninguna manera la condenó. A María fácilmente se le podía haber juzgado por quebrantar la ley de Dios y haber pecado, ya que estando comprometida con José y antes de casarse con él, ya estaba esperando un hijo.
      En aquel tiempo la boda se celebraba un año después de haberse comprometido. Durante ese año no dormían juntos ni se tocaban. Actualmente, muchas parejas antes de la boda se besan, se abrazan e incluso llegan a algo más. Sin embargo, tienen que recordar que eso es alentar lo carnal y que lleva indefectiblemente a la fornicación y al adulterio. Deben de mantenerse puros antes del matrimonio.
      Después de la boda todo eso está permitido. A partir de la primera noche de casados pueden hacer lo que deseen. Sin embargo, los hijos de Dios; es decir, todos los cristianos, tienen que mantener la compostura y decencia antes de la boda. No deben escudarse en ningún pretexto. No deben hacer algo por lo que puedan ser reprendidos. Si realmente aman y creen en Dios, deben obedecer Sus mandamientos.
      María estaba comprometida con José, pero se descubrió que estaba embarazada. Aun cuando no habían dormido juntos, estaba esperando un hijo. Desde el punto de vista del ser humano natural, se podía considerar que había cometido adulterio. La Ley del Antiguo Testamento establecía que debían apedrear hasta la muerte a la mujer sorprendida en adulterio. Así que, si José hacía público el embarazo de María y ella era apedreada, nadie podría considerar como injusto ni malvado el comportamiento de José ya que estaba de acuerdo a la ley. Sin embargo, José tenía un corazón muy bueno y un amor sobreabundante. No podía permitir que la apedrearan sino más bien trató de romper el compromiso en secreto. Cuando José supo que María estaba embarazada no pudo sino pensar que ella había cometido adulterio porque jamás nadie le había dicho, ni tampoco hubiera podido imaginar, que el Espíritu Santo podía engendrar un bebé en una virgen. Sin embargo, José no se lo dijo a nadie más. No dejó que la condenaran ni se molestó con ella. No se lo contó a nadie. Tan solo trató de romper el compromiso en secreto.
      Entonces, ¿Acaso José violó la Ley de Dios haciendo esto? Siempre debemos tener en cuenta que el amor va más allá de la ley y de la justicia. Todos pueden ser perdonados por el inconmensurable amor de Dios. La Biblia dice que el amor es el cumplimiento de la ley. La razón por la que Dios dio leyes a su pueblo fue debido a Su amor. ¿Qué hubiera pasado en el mundo si Dios no hubiese dado la ley al pueblo de Israel?
      Los fuertes habrían sobrevivido y reinado, y los débiles hubieran sido oprimidos, perseguidos y asesinados. Por eso, Dios -por el amor que les tenía- entregó la ley a su pueblo. Los que llegaron a entender esto, llenaron su corazón de amor antes de cumplir con la Ley de Moisés. Valoraron la bondad y el amor más que el cumplimiento de la ley. Por lo tanto, si una persona quebrantaba la ley por este amor, no se consideraba pecado.
      No importaba lo bien que los fariseos y sacerdotes cumplieran con la ley ni que tan seguido enseñaran la palabra y la justicia de Dios, si no tenían amor, sus palabras no podían considerarse buenas en ninguna lugar. Un siervo del Señor con buen corazón se regocija y agradece cuando escucha las noticias de nuestra Iglesia Manmin. En esta iglesia se proclama la Palabra viva de Dios, y los milagros que describe la Biblia se manifiestan aquí. Se dan señales y prodigios milagrosos y esas obras de Dios confirman la veracidad de la Biblia. Por eso, los siervos de Dios que escuchan estas sorprendentes noticias deben venir, ver y aprender todo en esta iglesia.
      En realidad una serie de pastores y ministros vienen a esta iglesia con el propósito de aprender y experimentar las obras de Dios vivo. Del mismo modo, si usted tuviera un poco de fe, amor y bondad, haría lo mismo que hacen los pastores. En la actualidad muchos siervos y ministros juzgan, condenan y procuran destruir a toda costa esta iglesia, a pesar que no saben con exactitud lo que sucede aquí.
      Son como los malvados fariseos, los maestros de la ley y los sacerdotes que procuraban matar al inocente Jesús. ¿Y cómo respondía Jesús? Aun cuando era injustamente acusado o condenado, lo único que deseaba era salvar más almas. Cuando llevaron ante Él a la mujer acusada de adulterio, lo único que deseaba era salvarla de ser condenada a muerte por su pecado. Jesús quería salvarla, ayudarla y alentarla a que no pecara más, a que se alejara de toda clase de maldad; y más aún, a que viviera una vida buena y recta.
      La razón por la que Jesús dijo a los que estaban alrededor de ella, "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella"; no fue porque los quería condenar. Si nuestro Señor Jesucristo hubiera tenido el mínimo deseo de condenarlos, les hubiera detallado todos sus pecados uno por uno y los hubiera amonestado. Sin embargo, no lo hizo. Todo lo que hizo fue escribir sus pecados en el suelo para que se dieran cuenta de sus propias iniquidades y se arrepientan de ellas. Esa es la diferencia entre nuestro Señor y Esteban. Nuestro Señor fue más sabio.
      Nuestro Señor era tan sabio y tan lleno de compasión, bondad, amor y dulzura que sabía cómo escapar del peligro, y sin embargo, a veces no lo evitaba. Valientemente se oponía a la mentira para glorificar a Dios Padre. Quería que el pueblo se diera cuenta y sintiera el gran amor de Dios que trasciende la justicia de la ley.
      Exteriormente tanto las palabras de los fariseos como de los escribas, y las palabras de Jesús eran penetrantes y breves, pero la intensión y el corazón que cada una de ellas encerraba era totalmente diferente. Una parte inevitablemente deseaba condenarlos; pero la otra, perdonarlos. Este aspecto hipócrita de los fariseos y escribas no sólo se encuentra en la Biblia... sino también dentro de cada uno de ustedes durante el tiempo en que se va formando su corazón espiritual. Ustedes han escuchado muchas prédicas en su vida cristiana.
      La Palabra de Dios tiene que ver con el bien y el mal; el pecado y la justicia. Ustedes, creyentes, reflexionan sobre sí mismos de acuerdo a estas palabras y descubren su propio YO y pueden de esa manera cambiar. Sin embargo, algunos de ustedes cuando ya tienen algún tiempo en la vida de fe y ocupan cargos en la Iglesia; juzgan y molestan a los nuevos creyentes y a otros hermanos. Podríamos decir que regañan y reprenden a los demás porque quieren guiarlos por el buen camino y que les vaya bien en sus vidas. Pero el resultado es que la otra persona se resiente y se siente presionada.
      Aunque no señale sus faltas con mala intensión, a menos que haya alcanzado un completo amor en su corazón, se verá obligado a presionar y encaminar a los demás de acuerdo a su modo de pensar y a su manera de juzgar. Al principio intentará ayudarlos con buena intensión a que se den cuenta de sus errores. Sin embargo, cuando no le hacen caso o cuando usted procura que los demás cambien su forma de ser, sus buenas intensiones desaparecen y empieza a hablarles de manera brusca debido a su resentimiento. Tal vez incluso llegue a manifestar su malestar en forma violenta señalándoles ásperamente las áreas en las que usted cree que deben de cambiar.
      Nuestro Señor no quebró la caña cascada, ni apagó el pabilo que humea. Si usted tiene el corazón del Señor, orará pidiéndole sabiduría a Dios clamando, "¿Cómo puedo animar a este hermano? ¿Cómo lo puedo ayudar a que restaurare su relación con Dios y vuelva al camino de la verdad?" No obstante, algunos hermanos tratan de persuadir a otros usando la Palabra de Dios de manera parcial y tendenciosa. Y quizás usted enfrente el problema y entonces regañe al hermano o hermana con el objeto de obligarlo a que rectifique las cosas que, según usted, no están bien.
      Por lo tanto, los exhortó a que examinen su reciente comportamiento y vean si han dicho siempre la verdad o han obligado a los demás a actuar de acuerdo a su propio criterio y a su propia forma de pensar. Y aunque aparentemente hayan dicho la verdad y se hayan expresado y comportado como ángeles, les pido que examinen si lo que dijeron lo dijeron de corazón y si eso sirvió para levantar el ánimo de la hermana o del hermano, o si por el contrario lo hundió más.
      Cuando escuche a alguien hablar de los demás, tiene que examinar inmediatamente la intensión de esas palabras. No debe creer en esos comentarios tal como los escucha, mejor fíjese si trasmiten alguna queja, si juzgan o critican a otros por medio de esas expresiones. Deben de saber discernir si lo que dicen, lo dicen por amor.
      Si hablan mal de los demás, y usted oye esas palabras, inmediatamente se sentirá mal y su corazón no estará en paz. Entones Satanás lo acusará por haber permitido y haber escuchado esos comentarios. Si sigue examinando y cambiando su vida de esta forma, sus palabras tendrán el poder y la autoridad para avivar las almas como lo hizo nuestro Señor.
      Termino el mensaje. Queridos Amigos y Hermanos:
      Como les dije anteriormente, los ángeles son muy hermosos. Hebreos Capítulo 1, versículo 14 dice, "¿No son todos los espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?" A cada hijo de Dios se le envía un espíritu ministrador. Muchos espíritus ministradores son enviados a los hijos de Dios quienes son herederos de la salvación; es decir, para aquellos cuyos nombres están inscritos en el Libro de la Vida. Ellos están siendo transformados permanentemente, para un día llegar a vestirse con la completa salvación. Muchos todavía no son salvos pero algún día lo serán.
      Si pone sus ojos en las cosas del mundo, se apartará del camino de la salvación. Incluso si ya es salvo, ahora debe andar por el camino de la santificación hasta que alcance la perfecta salvación. Se le enviarán ángeles y espíritus ministradores a fin de que llegue a ser heredero de la salvación.
      Esos ángeles ministradores sólo se envían a los hijos de Dios que creen en Él, y no a los que no creen en Dios. Los ángeles no se envían a los que están bajo el control del diablo y de las fuerzas de la oscuridad. Sin embargo, cuando permanece en la Palabra de Dios, los ángeles que se le ha enviado como espíritus ministradores lo protegerán, pero si no vive conforme a la voluntad de Dios, los ángeles no lo podrán proteger.
      Los ángeles apartan sus ojos de usted cuando se aleja de la ley de Dios. Así es la justicia de Dios. Por ejemplo, cuando peca o desobedece la Palabra de Dios, sus ángeles se alejan 10 ó 20 metros. Los ángeles no lo podrán ayudar; más bien Satanás empezará a intervenir en su vida. Satanás lo confunde, lo seduce y lo lleva a pecar. Esto es porque los ángeles que se enviaron para ministrarlo no pueden protegerlo.
      Por eso, Satanás lo tienta para que peque aun cuando los ángeles le han sido enviados como espíritus ministradores. Repito la cita, Hebreos 1:14 nos dice, "¿No son todos espíritus ministradores enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?" Nuestro Dios Padre nos envía hermosos ángeles para servir a sus hijos como espíritus ministradores.
      No importa lo bellas que sean las palabras de los ángeles, nuestro Padre se regocija más y valora mucho más una sola palabra de sus hijos, que han logrado plantar en su corazón el verdadero amor a través del cultivo del ser humano, que un millón de palabras angelicales.
      Por tanto, espero que recuerden el pasaje de Proverbios 10:20 que cita, "Plata escogida es la lengua del justo, más el corazón de los impíos es como nada" y anhelen un corazón lleno de amor en lugar de algunas palabras elocuentes o angelicales. ¡Oro en nombre de nuestro Señor Jesucristo para que toda palabra que salga de sus labios calme la sed de las almas, reconforte y dé aliento a los afligidos y sea como ríos de agua viva que de vida a los demás!

      AMEN


    • Language
    • x