• Marchen Hacia Adelante

    [Mateo 25:14-30]

    01-02-2009 | Rev. Jaerock Lee

    • Pasaje bíblico

      Mateo 25:14-30
      [14] "Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
      [15] A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
      [16] Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
      [17] Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.
      [18] Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
      [19] Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.
      [20] Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.
      [21] Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
      [22] Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.
      [23] Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
      [24] Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;
      [25] por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
      [26] Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.
      [27] Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.
      [28] Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
      [29] Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
      [30] Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

      Este es el Servicio Devocional de los Obreros de la Iglesia 2009. La palabra "obrero" es un término general utilizado para alguien que trabaja para cierta organización o compañía.

      Pero los obreros de la iglesia no son solamente los Pastores y Levitas quienes trabajan en ella, sino todo aquel que trabaja para el Reino de Dios con un cargo y una posición en la iglesia.
      Por lo tanto, los ancianos, las diaconisas principales, los diáconos y diaconisas, y las diaconisas secundarias, son todos obreros de la iglesia.

      Dios el Padre nos ha dado el mensaje titulado "Marchen Hacia Adelante" para este Servicio Devocional de los Obreros de la Iglesia. ¡Es un título muy alentador para este año 2009, un año de bendición!

      Repitamos juntos el título del mensaje de hoy: "¡Marchen Hacia Adelante!"

      Este título significa "ir hacia adelante en formación de marcha", tal como lo expresa.

      Dios el Padre desea que todos nosotros seamos unidos como uno sólo y que marchemos juntos hacia adelante. Él anhela que miremos la visión que Él ha dado a esta iglesia solamente con fe, y que marchemos hacia adelante para alcanzar aquel sueño.

      Esta iglesia se ha mantenido marchando hacia adelante hasta hoy para alcanzar esa meta; hasta hoy esto ha sido como ir poniendo una piedra a la vez y como tomar un paso a la vez. Pero ahora esas piedras se han convertido en un puente fuerte que constituye la conexión a nuestros sueños y visiones, y el puente que nos conecta al mundo entero.
      Por lo tanto, ahora podemos simplemente marchar hacia adelante y cosechar todas las bendiciones preparadas por Dios el Padre.
      Para poder hacer esto, es muy importante que tengamos una buena formación. Cuando la formación se rompe, es difícil llegar al destino trazado, incluso si se camina sobre una calle bien pavimentada.

      Debemos reunirnos alrededor del centro, y miles, e incluso millones de personas, tienen que movilizarse como una sola persona, progresando hacia la meta.

      Yo anhelo que no solamente los obreros de la iglesia, sino que todos los miembros, obtengan vida y fortaleza a través de este mensaje, y que marchen vigorosamente hacia adelante sobre la calle de bendiciones.

      Mensaje

      Amados obreros y miembros de la iglesia,
      ¿Qué debemos hacer para marchar hacia adelante y cumplir la visión encomendada a esta iglesia?
      Primero, debemos confiar y obedecer al Pastor Principal. Esto es porque Dios lo ha designado como el centro de la esfera (pegamento esencial) de esta iglesia, la cual une a todos sus miembros.

      ¿Quién jugaba el rol de pieza central cuando el pueblo de Israel marchaba hacia Canaán, la Tierra Prometida?

      ¡Fue Moisés! Él llegó a ser el centro del pueblo porque Dios vio lo profundo de su corazón, lo reconoció y lo eligió. Incluso Aarón, el hermano mayor de Moisés, era bueno en sus discursos, pero solamente pudo llegar a ser un ayudante de Moisés.
      Aarón trabajó como el vocero de Moisés desde el Éxodo hasta Egipto. Dios le permitió estar con Moisés ya que él no era muy bueno para hablar. Por lo tanto, en un sentido físico, Aarón posiblemente parecía más capaz que Moisés porque sabía expresarse bien, pero el líder reconocido por Dios fue solamente Moisés.

      Así que, si alguien se consideraba a sí mismo igual que Moisés, o si lo criticaba o menospreciaba, Dios no lo aceptaba, pues eso era lo mismo que llegar a despreciar a Dios, quien estableció a Moisés como líder.

      Por ejemplo, en Números 12, Miriam, la hermana de Moisés, y su hermano Aarón emitieron un juicio y criticaron a Moisés. Ellos dijeron: "¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?"
      Cuando Dios escuchó lo que decían, llamó a Aarón y a Miriam para que se presentasen frente al Tabernáculo de Reunión y les habló, diciendo: "Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?" (Números 12:6-8)
      Entonces Miriam llegó a ser leprosa. Aarón también se arrepintió pidiendo el perdón y la misericordia de Dios. Pero la oración a la que Dios respondió fue la de Moisés, no la de ellos.

      Cuando Moisés clamó en oración, Dios lo escuchó y le respondió. Esto no quiere decir que Dios tenía preferencia por Moisés, pues en Números 12:3 leemos: "Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra."
      Dios mira lo profundo del corazón del hombre, y Él sabía que Moisés era el más apropiado para llegar a ser el líder, por eso lo estableció en Su justicia. Por lo tanto, a los ojos de Dios, Moisés era el primero en muchos aspectos.
      Aarón, Miriam y los ancianos del pueblo simplemente tenían que cumplir su tarea como ayudantes de Moisés de acuerdo a sus talentos. Dios no podía aceptar el deseo de ellos de estar por encima de Moisés o de considerarse a sí mismos iguales que él.
      Lo mismo ocurrió cuando Josué sucedió a Moisés. Dios dijo en Josué 1:5-6: "Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos."

      Cuando Josué transmitía la voluntad de Dios al pueblo, ellos confiaban en él y le obedecían. Antes de cruzar el Río Jordán él les dijo que debían santificarse, y ellos simplemente obedecieron. Luego cruzaron el desbordante Río Jordán como por tierra seca y marcharon hacia Canaán.

      Ellos pudieron conquistar la ciudad de Jericó porque confiaron y obedecieron a Josué, quien transmitía la voluntad de Dios para ellos.

      Cuando se les pidió que se circuncidasen, ellos obedecieron y lo hicieron. Cuando se les dijo que rodearan la ciudad de Jericó una vez cada día durante seis días, y siete veces en el séptimo día, ellos simplemente obedecieron.

      Mientras marchaban alrededor de la ciudad de Jericó, ellos hicieron todo lo que Dios les decía por medio de Josué. Ya que se les había dicho que no hablasen, ellos marcharon sin decir nada en absoluto.

      Todo el pueblo gritó unánime en el momento que Dios les dijo que lo hicieran, y las paredes de la ciudad colapsaron. Debido a que ellos creyeron y obedecieron las palabras de Dios habladas a Josué, pudieron ver estas obras maravillosas de Dios.

      Incluso los expertos en batallas simplemente obedecieron, creyendo que las palabras de Josué eran las palabras de Dios y la mejor estrategia; nadie tuvo ninguna objeción. Nadie pensó: "¿Y si nos atacan los enemigos mientras rodeamos la ciudad sin armas?

      Ellos simplemente creyeron y confiaron completamente que las palabras de Josué representaban la voluntad del Dios Todopoderoso, y obedecieron.

      En el 2009, Dios el Padre está pidiendo a los obreros de la iglesia este tipo de confianza y obediencia.

      Dios anhela que ustedes confíen en su Pastor, y que lo hagan en un 100%, con sinceridad, sin dar lugar a ningún pensamiento humano. Ustedes no deben decir nada en contra de la voluntad del Pastor, cosas tales como: "Yo confío en el Pastor Principal, pero con respecto a este asunto, creo que él no lo conoce a fondo, y no debería hacerlo."

      Si usted está sirviendo con un 100% de confianza en su corazón, usted solamente dirá "Sí" y "Amén" en todas las cosas, sin presentar ninguna excusa o pretexto.
      ¡Anhelo que todos ustedes, obreros de la iglesia, sean unidos como uno sólo, con completa confianza y obediencia, y que marchen hacia adelante, con poder, hacia la meta!
      Amados obreros y miembros de la iglesia,
      Segundo, para poder marchar hacia adelante y alcanzar las visiones de esta iglesia, cada individuo debe trabajar fielmente según su propio talento, pero también tienen que ayudarse mutuamente, siendo unidos como uno solamente.

      Cuando el pueblo de Israel estuvo en el desierto, ellos acampaban alrededor del Tabernáculo. Mientras se dirigían a Canaán, ellos repitieron el ciclo de marchar y acampar unas 30 veces, o más, por lo que tuvieron que armar y desarmar el tabernáculo muchas veces, siendo los Levitas los encargados de cuidar el Tabernáculo.

      Mientras marchaban, ellos debían cargarlo apropiadamente, y cuando acampaban tenían que armarlo nuevamente. En Números 4 vemos que esta labor se dividía principalmente en tres partes.

      Las tres familias diferentes de los hijos de Leví estaban a cargo de su propio trabajo. Las familias de los hijos de Coat se encargaban de los instrumentos en el tabernáculo, así como del Arca de Testimonio y del Altar de la Ofrenda Ardiente.

      Las labores de los hijos de Gersón incluían el Tabernáculo y la tienda, su cubierta, y la cortina de la puerta del tabernáculo de reunión. Las tareas de los hijos de Merari incluían la custodia de las tablas del tabernáculo, sus barras, sus columnas, sus basas y todos sus enseres.

      El Tabernáculo podía mantenerse porque cada familia realizaba sus tareas; y debido a que el Tabernáculo era cuidado, el pueblo de Israel pudo marchar hacia la tierra de Canaán.

      Por supuesto que el Arca del Testimonio era lo más importante, pero ellos no podían tener el Tabernáculo solamente con eso, sino que debían tener columnas y los demás enseres. Por lo tanto, no podemos decir que una de estas tres familias entre los Levitas estaba a cargo de algo más importante que lo de las otras familias.
      Todos eran importantes y absolutamente indispensables; y es igual con ustedes, obreros de la iglesia.

      En la parábola de los talentos según el pasaje bíblico de hoy, podemos ver que cada uno recibió un número diferente de talentos. A uno se le dio cinco, a otro dos, y a otro se le dio un talento.

      Los talentos se refieren a la fe, la esperanza, y el amor en un sentido espiritual, así como también a los talentos físicos de cada persona. Cada uno tiene una medida de fe y un talento físico diferente.

      Si estos talentos diferentes se combinan como uno solo, su poder sería muy fuerte y con este podríamos hacer grandes cosas de Dios. Pues, aunque una persona tenga grandes talentos, no podrá lograr las obras de Dios por sí mismo.

      Por lo tanto, aunque usted haya recibido cinco talentos, no debe decir que lo hará todo por sí mismo. Además, aunque usted haya recibido solamente un talento, no debe sentarse y hacer nada.
      Aquellos que han recibido cinco talentos, tienen que trabajar mucho; y los que han recibido solamente un talento también tienen que trabajar según lo que han recibido. También, aquellos que han recibido cinco talentos no deben menospreciar a aquellos que tienen solamente uno.

      Deben entender que Dios les ha dado cinco talentos a ellos para llenar los espacios vacíos de aquellos que han recibido un talento. Y aquellos que han recibido un talento no deben tener envidia de aquellos que han recibido cinco.

      Usted debe pensar así: "Estoy agradecido de que ella pueda cubrir mis limitaciones. Ella se encargará de aquello que yo no puedo hacer para el Reino de Dios, eso me hace muy feliz."

      De igual modo, yo anhelo que todos los obreros de la iglesia miren las limitaciones de los demás como puntos a favor. Lo importante no es el número de talentos que uno ha recibido, sino la sinceridad de corazón de aquellos que los tienen.

      Por supuesto, si aquellos que tienen cinco talentos trabajan fielmente y logran grandes cosas, su recompensa en el cielo también será grande. Pero al mismo tiempo, si aquellos que tienen un talento hacen su mejor esfuerzo, incluso en las cosas pequeñas, con un corazón sincero y amoroso, Dios estará complacido con ellos también, y luego Él les encomendará tareas mayores.

      En los versos 22 y 23 del pasaje bíblico de hoy, vemos que aquel que tuvo dos talentos, al igual que el que tuvo cinco, recibieron las mismas alabanzas y bendiciones cuando ambos doblaron la cantidad de lo que se les había dado inicialmente.

      Si la persona a quien se le dio solamente un talento hubiese doblado esa cantidad, él también hubiese recibido alabanzas y bendiciones. Por eso, lo que importa es que cada uno de ustedes trabaje fielmente según sus talentos y que sean unidos como uno en paz y cooperación.
      Si todos ustedes llegan a ser como uno en fidelidad y unidad, podremos marchar hacia nuestra meta a mayor velocidad.
      Amados obreros y miembros de la iglesia,
      Tercero, para poder marchar hacia adelante con dirección a la visión de esta iglesia, debemos tener un corazón firme que medite solamente en la verdad, sin comprometernos con ningún tipo de injusticia.

      ¡Esto significa que debemos tener santidad!

      En Números 25, vemos que hubo una plaga entre los hijos de Israel que iban hacia Canaán sin impedimento, y 24.000 personas murieron.

      ¿Por qué les sobrevino esta plaga?
      En aquel entonces, Israel moraba en las planicies de Moab luego de tomar la tierra de Sehón rey de los amorreos y la tierra de Og rey de Basán. En Números 25:1-3 leemos: "Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel."

      Los hijos de Israel escucharon que debían servir al SEÑOR Dios solamente, una y otra vez de parte de Moisés, durante los 40 años que estuvieron en el desierto. Pero cuando fueron tentados por las mujeres gentiles, algunos inmediatamente cayeron en la tentación.

      Ellos traicionaron a Dios con mucha facilidad inclinándose ante los dioses de los gentiles; y debido a esto, 24.000 personas murieron a causa de una plaga. Luego de esto, Dios ordenó hacer un censo en Israel por segunda vez.
      En el primer censo contabilizaron solamente los hombres mayores de 20 años. Ellos realizaron este censo en el desierto del Sinaí, cerca de 40 años atrás, cuando recién iniciaban su vida en el desierto.
      Debido a que una generación ya había pasado en esos 40 años, la población tuvo que incrementarse por lo menos al doble, pero los resultados indicaban que había 1.820 personas menos que en el primer censo.
      Pero en Números 26:63-65 vemos que no fueron solamente 1.820 personas menos que en el primer censo, ya que dice: "Estos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó. Y entre éstos ninguno hubo de los contados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí. Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun."
      Esto nos indica que solamente dos de los 603.550 hombres de la primera generación del Éxodo permanecieron hasta el final de la formación de bendición hacia la Tierra Prometida de Canaán.
      Ustedes, obreros de la iglesia, deben aprender una lección muy importante de todo esto. Si no desechan por completo la naturaleza pecaminosa, no será fácil guardarse de las tentaciones.
      Cuando entremos en el Santuario Canaán y recibamos bendiciones abundantes, no debemos seguir el ejemplo de los hijos de Israel. Nunca debemos simplemente relajarnos y pensar que ya todo está hecho.
      En lugar de eso, uno debe fortalecer el corazón puro y espiritual con el cual no se comprometerá con ninguna injusticia sino que pensará solamente en la verdad. Esto es así ya que debemos seguir marchando hacia adelante hasta que construyamos el Santuario Mayor y se revele la Gloria de Dios por toda la Tierra.

      Les animo, obreros de la iglesia, a tener la meta de entrar en el Santuario Canaán luego de alcanzar la plenitud de espíritu en ustedes.
      Les animo, asimismo, a seguir marchando vigorosamente hacia adelante en dirección a esta meta, en este año.

      Conclusión

      Amados obreros y miembros de la iglesia,
      En este día les he hablado acerca de lo que debemos hacer para marchar hacia la meta que Dios el Padre ha concedido a esta iglesia.

      Primero, debemos confiar en el Pastor y obedecerle.
      Segundo, debemos trabajar con fidelidad según cada uno de nuestros talentos y debemos ser unidos, como uno solo, ayudándonos unos a otros.
      Por último, debemos fortalecer el corazón espiritual de modo que no nos comprometamos con ningún tipo de injusticia y que pensemos solamente en la verdad.

      Si usted cultiva estos tres aspectos en su ser, podremos vencer cualquier obstáculo y seguiremos simplemente marchando.
      Josué 23:10 nos dice: "Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo."

      Si llegamos a ser uno en fe, en amor, y en fidelidad, Dios el Padre estará complacido con nosotros y estará con nosotros.

      Entonces marcharemos sin ningún impedimento hasta que logremos las metas de parte de Dios.

      Yo ruego en el nombre del Señor que en el día que se cumplan todas nuestras metas, ustedes reciban elogios de parte de Dios el Padre, diciendo: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."


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