• Apocalipsis 96

    [Apocalipsis 22:11-12]

    08-05-2009 | Rev. Jaerock Lee

    • Escritura

      Apocalipsis 22:11-12

      [11] "El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.
      [12] He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra".

      Amados hermanos y hermanas en Cristo,
      Estamos próximos a finalizar la serie de Sermones sobre Apocalipsis. La frase que se destaca a lo largo de esta serie de más de 100 sermones, la cual usted debe recordar claramente, es "el fin del mundo".
      Los seres humanos no "serán fructíferos y se multiplicarán" para siempre. Las civilizaciones de este mundo tampoco permanecerán para siempre. La historia de la humanidad, la cual se originó en la promesa de Dios, ciertamente tiene su fin, el cual está muy cerca.
      Dios desea que las advertencias acerca del fin se prediquen en el mundo entero para que las personas puedan entender la voluntad de Dios claramente y prepararse para darle la bienvenida al Señor. No importa cuan desesperadamente los evangelistas adviertan a las personas acerca de los tiempos finales, pues no todos los que escuchen lo comprenderán.
      Daniel 12:10 dice: "Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán".
      Aquellos que siguen la bondad pueden entender la voluntad de Dios cuando escuchan la Palabra que se predica y se apartarán del pecado para purificar sus corazones. Tales personas son las que tienen sabiduría/sagacidad.
      Por otro lado, aquellos que se aferran al mal no entienden cuando escuchan la Palabra de Dios. Continúan como de costumbre, cometiendo actos de maldad y llegando a ser más y más malvados.
      Así como el negro se pone más negro, y el blanco se pone más blanco, la brecha entre la carne y el espíritu se hace más y más amplia.
      La Escritura de esta noche en Apocalipsis 22:11 explica la polarización entre lo malo y lo justo al acercarnos al final del mundo; el pasaje dice: "El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía".
      Incluso si los creyentes predican la voluntad de Dios, aquellos que no escuchen continuarán equivocados y permanecerán en la inmundicia. Dios dio a Su único Hijo para salvar a los pecadores; no obstante, el recibir la salvación o no depende del libre albedrío dado a cada uno de nosotros.
      Dios no hará que aquellos que no creen ni obedecen sean justificados por la fuerza. Más bien, Él motiva a Su pueblo a seguir predicando el Evangelio, y le da la gracia de la salvación a los que se arrepienten.
      Sin embargo, no importa cuántas veces las personas escuchen el Evangelio, a menos que ellos lo acepten, Dios no puede salvarlos. Dios no tiene otra alternativa más que permitir a quien hace el mal, seguir haciéndolo; y quien es inmundo, seguir siendo inmundo.
      ¿Qué significa "hacer el mal?"
      1 Corintios 6:9-10 dice: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios".
      Además, estas acciones malas pueden convertirse en cosas inmundas. Al hablar de "cosas inmundas" nos referimos a las cosas que causan que una persona abandone la razón de los seres humanos en búsqueda de un estilo de vida disipada e inmoral. Por ejemplo, con respecto a la inmoralidad, hay inmoralidades que ultrajan a la humanidad. Éstas son cosas de las cuales no deseamos discutir.
      Es el cometer actos que son tan sucios y vergonzosos por los que posiblemente todas las personas nos menospreciarán. Tales actos pertenecen a las cosas impuras dentro del mundo de las inmoralidades.
      Otro ejemplo de menor gravedad sería el de los celos llevados al extremo. Esto se convierte en "cosa inmunda". El corazón celoso que concibe actos de maldad hacia otros por los celos se convierte en un "acto malo".
      Algunas personas se ponen tan celosas que intentan destruir a otros por cualquier medio necesario. Usted puede encontrar a tales personas en la historia. Las mujeres en la corte real se ponían celosas de los demás y practicaban la hechicería. Ellas lanzaban flechas sobre los retratos de los demás, o pinchaban con agujas los muñecos con las imágenes de otras personas. Intentaban destruir a los demás por medio de los espíritus malignos. El acto de dispersar maldiciones también pertenece a las "cosas inmundas".
      Hay un punto en el que los pensamientos y acciones injustas van más allá del límite, y se vuelven cosas inmundas que no deben ser toleradas por ninguna conciencia (con decencia).

      Queridos hermanos y hermanas,
      Mientras el mundo se acerca a su fin, la injusticia y la inmundicia se han vuelto más desenfrenadas, y se esparcen más rápidamente entre las personas.
      Las cosas por las cuales las personas se avergonzaban, no hace décadas sino hace pocos años atrás, hoy en día ya no les causan vergüenza e incluso las ostentan abiertamente.
      Cuando las personas cometen una vez o dos veces tales acciones inmundas, lo que ellos ven y escuchan se siembra en sus corazones y mentes, entonces, su conciencia se desensibiliza y las cosas malas ya no son chocantes. De hecho ellos pueden mancharse con estas cosas y seguirlas.
      Cuando mantienen amistades con malos amigos, es sólo una cuestión de tiempo antes de que los niños criados en buenos hogares se vuelvan a la maldad. Cuando ven a sus malos amigos pegar, hablar malas palabras, y robar, al principio se sorprenden y se asustan. Sin embargo, mientras el tiempo transcurre, se hace común para ellos, aunque hayan sido heridos en su conciencia al principio, imitarán las acciones de sus malas amistades y también harán cosas malas.
      Después de que ellos lo repiten un par de veces, incluso el tormento de su conciencia desaparece. Pronta y fácilmente usan un lenguaje sucio, golpean a los demás, y audazmente roban lo que le pertenece a otros.
      Lo mismo sucede con los adultos. Si ellos observan y escuchan repetidamente al injusto y al falto de rectitud en el mundo, lo cual está lleno de pecado y maldad, gradualmente caerán más y más profundamente en el pecado. En ninguna parte del mundo se puede encontrar un lugar puro.
      En este mundo hay personas que desesperadamente buscan a Dios de la bondad que tienen en sus conciencias. Apocalipsis 18:4 dice: "Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas".
      Incluso en este mundo pecador Dios se encuentra con aquellos que lo buscan hoy en día. Dios les ayuda a mantenerse en la Luz, y a guardarse del mal para que puedan entrar en el cielo.
      La ultima parte de Apocalipsis 22:11 es la explicación de este tipo de personas quienes creen en Dios y desechan el pecado, y dice: "...y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía".
      "El justo" se refiere a aquellos que creen en la Palabra de Dios, la obedecen, y la practican. Y, "El santo" se refiere a aquellos que no solamente practican la Palabra sino que también han cambiado por completo. Los santos son aquellos que se apartan del mundo, cumplen la Palabra, y han logrado lo que corresponde a la verdad. Por lo tanto las personas justas y santas son totalmente diferentes.
      Es igual que aunque se han santificado, todavía hay diferencia entre un hombre de espíritu y un hombre de espíritu completo.
      Cuando las personas exceden el nivel de obediencia a la Palabra, que es el nivel de justicia, y cumplen todo lo que pertenece a los aspectos de la verdad, pueden llamarse "santos".
      Su corazón y carácter se parecerán a los del Señor por la inspiración del Espíritu Santo a la magnitud que entienda cada palabra de Dios mientras la practica. Al asemejarse al corazón y carácter del Señor, las palabras que usted habla y las acciones que usted toma se vuelven elegantes y nobles.
      Usted se equipará con el conocimiento de la bondad y la disciplina del Señor, y así nadie podrá jamás encontrarlo hablando o actuando inapropiadamente. Usted puede recibir la sabiduría del Cielo, y actuar según la situación dada sin importar a quién encuentre ni el tipo de situación que usted enfrente.
      1 Pedro 1:15-16 dice: "Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: SED SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO". Dios desea que usted sea justo, y que además, sea santo.
      Sin embargo, en este mundo pecador, usted no puede vivir exclusivamente en la santidad por su propia voluntad, ya que no puede vivir apartado del mundo, sólo porque aborrece el pecado y la maldad. Aunque no desee, se volverá propenso al pecado y la maldad, ya que lo observa y escucha con facilidad.
      Desafortunadamente no hay muchas iglesias que hablan acerca del pecado, y aunque lo hicieren, no significa que toda la congregación se apartará del pecado. Sus conciencias se conmueven cuando escuchan la Palabra, pero no toman la determinación de retroceder al pecado.
      No se apartarán de Dios por el miedo de ir al Infierno, pero tampoco se apartan del pecado. Se quedan en alguna parte central, entre la iglesia y el mundo. Cuando sienten remordimiento en el corazón después de que sus pecados les han sido expuestos, algunas personas se van a otra iglesia donde no se señala sus pecados.
      Debido a este hecho, las iglesias se ocupan en la lectura del rostro de los miembros, y no hablan de su pecado. Claro, no importa cuántas veces se les hable, los que no guardan su corazón sino que lo manchan con el mundo, permanecen equivocados e impuros. Incluso en medio de esta realidad, usted debe meditar en la Palabra de Dios si es que quiere mantenerse justo y santo, y también debe orar sin cesar.
      Tal como está escrito en 1 Timoteo 4:5: "Porque por la Palabra de Dios y por la oración es santificado". Usted debe recibir la fortaleza del Espíritu Santo en la Palabra de Dios y en la oración. Entonces, cuando usted llegue a la encrucijada entre el bien y el mal, podrá discernir por la Palabra y escoger lo bueno, gracias a las oraciones.
      Si usted se compromete con la injusticia de la maldad en ese momento de elección, los que recibieron el Espíritu Santo podrán sentir el gemido del Espíritu Santo, ya que al sentir remordimiento en el corazón, pueden ver hacia atrás y comprender cual era el problema, y entonces arrepentirse.
      Si usted asiste a la iglesia, y no siente remordimiento en su corazón después de escoger y seguir la injusticia, entonces su fe está ciertamente incorrecta. En lugar de mantenerse justo y santo, usted se mancha seriamente con las cosas injustas e inmundas.
      Incluso quienes alguna vez intentaron apartarse de la injusticia; si ellos ceden una y otra vez, el diablo enemigo y Satanás nunca perderá la oportunidad.
      Quienes asistían a todos los servicios llegan a asistir sólo a los del domingo y viernes, y a menudo asisten sólo al Servicio del domingo en la mañana. Empiezan a dejar de asistir una vez y luego dos veces a las reuniones de oración, y eventualmente dejan de orar.
      Ya que ellos no tienen la llenura, no van a su célula o reunión de grupo. Aun cuando son presionados ha asistir, crean problemas para los demás y albergan malos sentimientos. Luego hacen menos cosas que pertenecen al espíritu, y en cambio empiezan a hacer cosas del mundo.
      Regresan a lo que parecía que habían desechado cuando tenían la llenura, cuando caen así en el mundo, si ellos contraen enfermedades serias o se hallan en pruebas, serán bastante afortunados. Sin embargo, en muchos casos, cuando caen en esta situación, no tienen la fuerza para retroceder, ya que no tienen la confianza ante Dios, y prefieren buscar métodos mundanos. Quizás incluso se aparten totalmente de Dios.
      Anhelo que ninguno entre ustedes, quienes están escuchando este mensaje, sea apartado del camino de la vida de esta manera. Yo les animo a que cambien para ser más justos y santos todos los días, y para conservar la plenitud de espíritu, alma, y cuerpo sin reproche.

      Apreciado hermano y hermana,
      Hay algo más que usted debe recordar del pasaje de esta noche.
      "El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía" Esto no significa que usted debe dejarlos porque eventualmente irán al camino de la muerte. La iglesia debe predicar la verdad constantemente.
      Aquellos entre ustedes quienes han recibido la vida y han conocido la verdad deben predicar el evangelio a tiempo y fuera de tiempo. Aun cuando ellos no lo escuchen, sin importar lo que haga, nunca debe rendirse. Viva para siempre o muera para siempre; para ellos, es una cuestión de vida eterna.
      Debe orar por las almas hasta el fin por fe, y debe predicar el evangelio cada vez que tenga la oportunidad de hacerlo.
      Ahora, sienta el corazón de Noé quien construyó el arca. Mateo 24:38-39 dice: "Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre".
      El tiempo que le tomó a Noé la construcción del arca no fue corto. Ya que el arca tenía que albergar cada criatura viviente de toda carne en la Tierra, ¿cuán grande era el arca? Durante los largos años que Noé construyó esta inmensa arca, siempre que él tenía tiempo extra, advirtió a las personas acerca del juicio de Dios que pronto se iba a dar.
      Aunque parecía que esos días de paz serían duraderos, Noé supo que el juicio estaba pronto a llegar para ellos. Pero ninguno creía lo que él decía, de hecho ellos consideraron a Noé como una persona rara.
      ¿Se puede imaginar como ardía el corazón de Noé al ver que el arca estaba casi lista? Para hacer que un hombre simplemente lo escuche, entre en el arca, y reciba la salvación, ¿con cuánta fuerza tenía que amonestar a quienquiera que él encontraba?
      Sin embargo, no importó la fuerza de su clamor porque las personas no escucharon sus palabras. Cuando llegó el tiempo, el diluvio empezó, y Noé ya no podía clamar más, su única alternativa era cerrar la puerta del arca. Usted debe convertirse en un Noé hoy en día, y predicar.
      Debido a que usted ya ha creído y entrado en el arca de salvación, debe hacer un esfuerzo diligentemente para guiar a todas las personas del mundo a la misma arca. Aunque no hubo ni una sola alma que escuchara a Noé y se arrepintiese, en la actualidad todavía hay muchas almas que pueden recibir la salvación. Aunque no acepten el evangelio ahora mismo, muchos cambiarán cuando usted ore por ellos, y les ponga más atención con amor.
      ¿Cuántas veces predico el evangelio a los demás en el transcurso de esta semana?
      ¿Por cuántas horas ha orado cada día por las almas perdidas y por las almas a las cuales quiere predicarles el Evangelio?
      ¿Cuán desesperadamente oró desde lo más profundo de su corazón por la misión mundial y la evangelización nacional?
      Yo anhelo que usted pueda sentir el ardiente corazón del Señor que desea salvar tan solo un alma más antes de que se cierre la puerta de salvación. Simplemente al igual que el último silbato del barco que suena antes de zarpar, así su voz debe oírse en cada rincón del mundo.
      Ahora Apocalipsis 22:12 dice: "He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra".
      En el Cielo, cada persona recibe galardones según sus obras, y los galardones son diferentes uno del otro. Algunas personas no son conscientes de esto, y dicen algo totalmente equivocado como: "¿En qué parte del Cielo hay rangos? Todos somos igualmente hijos de Dios, y lo justo es que se reciba el mismo trato".
      Quizás digan que anhelar recibir recompensas es ser codicioso, incluso pueden decir que no es correcto tener tal tipo de corazón. Pero, la voluntad de Dios no es así. Como lo puede ver en la Biblia, hay ciertamente el grande y el pequeño, hay galardones grandes y pequeños. Dios anhela que usted sea el mayor en el Cielo, y que pueda recibir los mejores galardones.
      Un ejemplo; digamos que los padres hacen una promesa a sus hijos: "Si obtienes la nota de Bien en el examen, te compraremos un juego de video, Si tienes un Notable te compraremos una computadora, y si obtienes un SOBRESALIENTE, te vamos a llevar a Europa en las vacaciones de verano". Ellos están haciendo una promesa a diferentes niveles. Sin embargo, lo que los padres en realidad desean para sus hijos es que obtengan la nota de SOBRESALIENTE.
      Ya que desean que todos sus adorables hijos estudien bien, hacen una promesa. Quieren que todos sus niños reciban sus galardones prometidos. Si los hijos entienden el corazón de los padres, llegarán a ser agradecidos y se esforzarán por conseguir las mejores calificaciones. No porque quieran conseguir los premios, sino porque entienden el amor de sus padres, y quieren darles algo a cambio por su amor.
      Ahora, existen diferentes tipos de hijos. Algunos dicen: "Nosotros no estudiamos para recibir algo a cambio. Estudiaremos tanto como lo anhelemos. No nos importa si no recibimos tales premios".
      Ellos no prestan mucha atención a la promesa de sus padres, ya que no parecen tener codicia por nada, y no exigen algo de sus padres, parecen sensatos y sabios. No obstante, ellos no entienden el corazón de sus padres y ni siquiera aceptan su amor.
      ¿Cuán pesadas son las cargas para los padres, cuando ven hijos así?
      Sucede lo mismo con el corazón de Dios el Padre. Ya que Dios nos ama tanto, Él nos prometió abundantes galardones, y nos enseñó a todos cómo recibirlos. Él desea que todos nosotros los recibamos y que esperemos la promesa al caminar por el camino al Cielo con alegría.
      Si alguien insiste que la gloria, los rangos, y los galardones son iguales para todas las personas en el Cielo, sin conocer el corazón de Dios, esa persona es quien entristece a Dios porque causa que los demás mal entiendan la voluntad de Dios para que no reciban buenos galardones. Y así, aunque sea salvo, no podrá ser más que el menor en el Cielo.
      Hebreos 11:6 dice: "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan".
      Por favor tenga presente la promesa de Dios, quien recompensa a cada uno según sus obras. Al hacer esto, yo le animo a recibir abundantes galardones que Dios ha preparado y que llegue a complacerlo.

      Amados hermanos y hermanas en Cristo,
      1 Corintios 9:25 dice: "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible".
      No es un trabajo fácil el alcanzar la santificación con la esperanza de un Cielo invisible. Sin embargo, si usted cree y tiene esperanza en el Cielo, y también un entendimiento verdadero del amor de Dios, la santificación no es tan difícil.
      Una vez que el Apóstol Pablo vio el Cielo, no tuvo miedo de ninguna aflicción del mundo. Él no vio la Nueva Jerusalén, sino el Paraíso, pero tan solo eso lo llenó de esperanza por el Cielo, lo que le ayudó a vencer al mundo.
      Antes que estar viviendo en una corte real como el hijo de una princesa, Moisés escogió recibir pruebas junto con el pueblo de Dios porque estaba seguro de cuán grande sería el galardón que Dios le daría. Este galardón no es perecedero sino eterno. Es más glorioso que cualquier otro galardón en el mundo.
      Usted conoce bien la historia del hombre rico y Lázaro el mendigo. Si usted compara sus vidas solamente en esta tierra, la vida del hombre rico ciertamente parecía ser bendecida. Sin embargo, el resultado fue completamente contrario.
      Es mucho mejor vivir como un mendigo en la tierra e ir al Cielo, que vivir como rico en la tierra e ir al Infierno. Además, el evangelio de santificación del que usted escucha es una palabra tan poderosa que incluso puede cambiar la vida miserable de un mendigo.
      No sólo le hace disfrutar la gloria del Cielo, sino también le hace prosperar en todos los aspectos así como su espíritu y alma prosperan y dan la gloria a Dios al máximo en la tierra.
      La Biblia dice: "Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria" (1 Cor. 15:41).
      Aquellos que creen en la Palabra y la obedecen completamente, recibirán todos los galardones prometidos, pero aquellos que obedecen menos, recibirán menos.
      Yo espero que sean lo suficientemente sabios para invertir todo lo que tienen en la gloria del sol, ya que se les ha concedido vida solamente una vez.
      Que en el último momento de su vida puedan confesar: "Yo verdaderamente hice lo correcto. Yo realmente escogí el camino de bendición", y puedan dar alabanzas y gracias por siempre y para siempre a Dios. ¡Esta es mi oración en el nombre del Señor Jesucristo!

      [Amén]


    • Language
    • x