• Valor Verdadero - Devocional de Estudiantes

    [Eclesiastés 12:13-14]

    23-08-2009 | Rev. Jaerock Lee

    • Pasaje bíblico

      [Eclesiastés 12:13-14]
      "El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala".

      Introducción

      Amados hermanos y hermanas en Cristo, miembros de más de 9 mil iglesias filiales en Corea y alrededor del mundo incluyendo los Estados Unidos, Canadá, México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia, Uruguay, Argentina, Chile, Japón, Mongolia, China, Taiwán, Tailandia, Vietnam, Filipinas, Malasia, Indonesia, Nepal, India, Sri Lanka, Pakistán, Kazajstán, Israel, Palestina, Egipto, Sudán, Etiopía, Kenia, Uganda, Ruanda, Burundi, Tanzania, R. D. de Congo, Gabón, Angola, Botsuana, Suazilandia, Sudáfrica, Burkina Faso, Liberia, Costa de Marfil, Ghana, Nigeria, Reino Unido, Irlanda, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Italia, Grecia, Rusia, Suecia, Estonia, Bielorrusia, Ucrania, Daguestán, miembros de los santuarios locales, miembros quienes están asistiendo a este servicio a través del Internet, y televidentes de GCN y Manmin TV.
      Demos gracias y gloria a Dios el Padre quien nos ha bendecido a fin de realizar este Servicio Devocional de Estudiantes 2009.
      Doy gracias asimismo a los devotos quienes se han preparado para este servicio con todo su corazón, mente y alma.
      Amados estudiantes de Manmin,
      Cierto día un muchacho levantó un huevo del nido de un águila en la cima de una montaña.
      Al regresar a casa lo puso en el nido de su gallina en su gallinero.
      Pronto el águila pequeña salió del cascarón y fue tras los demás polluelos y la gallina, y se alimentó de lombrices de tierra.
      Pero cierto día esta águila pequeña empezó a sentirse diferente a los demás polluelos, y al ver un águila volando en el cielo se dio cuenta de quién era en verdad.
      El águila pensó: "Me veo como esa ave grande y maravillosa. No soy un polluelo, soy un águila. Yo también puedo volar tan alto en el cielo y llegar a la cima de las montañas"
      Al darse cuenta de esto, su vida cambió. Anteriormente nunca había utilizado sus alas, pero ahora empezaba a ganar nuevas fuerzas en sus alas mientras las movía y practicaba con ellas.
      Finalmente su cuerpo se elevó hasta el cielo y se vio a sí mismo volando con dignidad. Anteriormente sus ojos solían buscar las lombrices en la tierra, pero ahora se veían fuertes y valientes.
      Ya no perseguía cualquier cosa para alimentarse, pues ahora podía volar con libertad por el cielo.
      Esta águila voló en círculos muchas veces por el cielo y se posó sobre la cima de la montaña dejando atrás el gallinero en el cual pudo haber estado encerrado por el resto de su vida.

      Amados estudiantes de Manmin,
      ¿Entienden por qué les estoy contando esta historia?
      Estoy tratando de explicarles que ustedes no deben ser como el águila que se recluye en un gallinero.
      Existen más de 6.700 millones de personas en este mundo, pero la mayoría de ellas ni siquiera saben por qué han nacido, para qué viven, y a dónde irán cuando mueran.
      ¡Ellos no conocen el valor de la vida!
      Al igual que los polluelos del gallinero, ven solamente el presente y buscan lombrices en las cuales encontrar riqueza, fama y lujuria.
      Pero aunque intenten mucho, no logran obtener todo lo que desean, sino que viven en pruebas y desastres.
      Aunque viven una vida que es relativamente mejor que la de la mayoría de personas, al final tendrán que enfrentarse al juicio de la reprensión.
      Aunque ganan y disfrutan de muchas cosas, todo eso no tiene significado alguno.
      Pero ustedes, estudiantes de Manmin, son diferentes a aquellas personas.
      Aunque viven entre la gente de este mundo, conocen lo que es verdaderamente valioso en la vida.
      Además, a diferencia de la gente del mundo secular, sus espíritus son muy preciosos porque han recibido al Espíritu Santo.
      Ustedes son los ciudadanos del Reino Celestial y son hijos preciosos de Dios el Creador.
      Dios el Padre los compró a ustedes estudiantes al precio de la vida de Su único y unigénito Hijo, Jesús. ¡Su sangre preciosa es lo que valen ustedes!
      Para mí, en calidad de Pastor, también cada una de sus almas es muy preciosa.
      Yo ruego a Dios cada día con lágrimas y con disposición para guardar y proteger a cada uno con toda mi vida, que pueda yo guiarlos hacia las mejores moradas en el Cielo.
      El valor de sus espíritus jamás es menor al de los adultos simplemente porque ustedes son más jóvenes. Ustedes son tan preciosos como los adultos, y debido a que son más jóvenes, tienen mayor oportunidad y posibilidades que los adultos.
      Cuando ustedes se dan cuenta que no son polluelos, sino águilas, entonces empezarán a mover sus alas.
      Si ustedes entienden quienes son y cuán preciosos son, no gastarán sus vidas tratando de obtener cosas insignificantes.
      Se concentrarán en lo que es valioso, y se sumergirán más fácilmente en lo espiritual que los adultos, quienes tienen más manchas de este mundo.
      Ustedes pueden dar gloria a Dios en gran manera y pueden ganarse el respeto de muchas personas a lo largo de sus días.
      Al igual que el título de este mensaje, yo anhelo que ustedes se den cuenta con el corazón, y que aprendan lo que es realmente el valor verdadero.
      Yo ruego en el nombre del Señor que al hacer así vivan una vida que sea verdaderamente valiosa y de la cual puedan estar orgullosos.

      Mensaje

      Amados estudiantes de Manmin,
      El pasaje bíblico de hoy, escrito en Eclesiastés 12:13-14 dice: "El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala".
      La responsabilidad del hombre es temer a Dios, es decir tener respeto y temor de Él, así como guardar Sus mandamientos.
      Debemos apartarnos del camino al Infierno eterno y escoger el camino del eterno Reino de los Cielos.
      Recobraremos la imagen del Dios santo cuando temamos a Dios y guardemos Sus mandamientos.
      Seremos separados de aquellos que viven vidas que perecen y que no tienen sentido, recibiremos protección y bendición de Dios en este mundo y luego poseeremos el eterno Reino de los Cielos.
      ¿Qué debemos hacer para cumplir nuestra meta como hombres y vivir una vida verdaderamente valiosa?
      Primero: Se debe llenar el corazón con las cosas que son de Dios.
      1 Juan 2:15-17 dice: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo".
      En este mundo en el que vivimos existen muchas cosas que pertenecen a Dios, pero también hay cosas que no.
      Entre las cosas que no son de Dios hay muchas cosas que les serán de tentación, y otras que provocarán su curiosidad y estimularán su codicia.
      Ustedes quizás anhelen hacer las cosas que hacen sus amigos, y quizás anhelen tener lo que ellos tienen, pero ustedes conocen la verdad.
      Ustedes saben qué escoger entre las cosas que pertenecen a Dios y las que pertenecen al mundo.
      Las cosas que pertenecen al mundo no les proporcionarán ganancia en lo absoluto, aunque parezca que sí es así.
      Si ustedes escogen el mundo siguiendo los placeres fugaces, quizás se diviertan por un momento, pero el fruto de esa decisión dañará sus almas y hará que la plenitud del Espíritu desaparezca, como los hongos venenosos.
      Por ejemplo, digamos que a cierto estudiante le gustan las películas o las telenovelas. Debido a que estos programas están abiertos para los estudiantes, los observa pensando que hacerlo no es pecado.
      Pero si continúa asimilando esas cosas, quizás llegue a anhelar cada vez más las cosas que no son de Dios.
      Aquel estudiante no observa estos programas una o dos veces, ejerciendo el dominio propio, sino que procurará ver toda película nueva, y observará todas las telenovelas.
      Cuando esté solo, en lugar de meditar en la Palabra de Dios, recordará las escenas de las películas.
      Cuando tenga que meditar en el Señor, o cuando tenga que concentrarse en sus estudios, él pensará en las celebridades de este mundo.
      Aunque ustedes no se den cuenta, la cultura de este mundo tiene el valor y falsedad del mundo marcados en ella, de modo que, si ustedes la asimilan una y otra vez, serán influenciados por la cultura de este mundo.
      Ustedes fueron creados del polvo de la tierra, y los constituyentes que forman la tierra cambiarán de acuerdo a lo que se les añade.
      Si ustedes añaden buenos elementos, la tierra será buena, pero si añaden elementos dañinos y malos, la tierra será infértil.
      Es decir, cuando ustedes ven, escuchan y sienten algo, ese elemento es plantado en el corazón.
      Además, la gente tiene la tendencia a imitar aquello que observa. Por ejemplo, ustedes ven una escena en televisión donde muchas personas se sientan juntas y comparten una parrillada.
      Al ver la carne que se está asando y la gente comiendo con gran deleite en sus rostros, ¿qué sienten ustedes?
      A menos que hayan comido recientemente y estén satisfechos, o a menos que no les guste la carne, probablemente sentirán que desean comer carne también.
      Antes de ver esto ni siquiera pensaban en una parrillada, pero lo que vieron estimuló su apetito.
      ¡El reino espiritual es muy similar! Si ustedes ven, escuchan, y tienen contacto con la Verdad continuamente, esta será plantada en sus corazones.
      Por el contrario, si ustedes ven, escuchan y se deleitan en la cultura de este mundo, entonces las tendencias del mundo serán plantadas en sus corazones.
      Si sus intereses y deseos están dirigidos hacia las cosas del mundo, eso se reflejará en sus ojos y rostros, ya que llegarán a ser como la gente del mundo.
      Se interesarán por la moda y estilos que son populares, por su apariencia personal más que por las cosas espirituales, o que sus estudios. Su manera de hablar usará expresiones populares del mundo, y eventualmente desearán tener un novio o novia, y sin darse cuenta, su vocabulario y acciones se tornarán más duras.
      Si ustedes miran y escuchan las cosas malas que están prohibidas para estudiantes, la influencia de estas sobre ustedes será aún más devastadora.
      Su conciencia se volverá insensible, y posiblemente lleguen a imitar las conductas criminales de los demás.
      Esto sucede también con la computadora o los juegos de internet; algunos estudiantes dedican muchas horas, e incluso la noche, a estos juegos.
      Al cerrar sus ojos observan el juego de la pantalla, y siempre piensan en las formas de incrementar sus puntajes en los juegos, lo cual dificulta su capacidad de concentración en sus estudios.
      Aunque asisten a la iglesia les es difícil controlar sus pensamientos y concentrarse en la oración o en los servicios de adoración.
      Especialmente en la actualidad, los efectos visuales de dichos juegos son más estimulantes y realísticos; algunos de esos juegos imitan los crímenes sexuales, la violencia, el robo, y el asesinato. Debido a estos juegos en internet, muchas opiniones y acciones se imitan.
      Ustedes quizás piensen que están simplemente jugando por diversión y que no están imitando tales cosas del maligno, pero de hecho sus corazones se ensucian con simplemente observar y escuchar, a más de disfrutar, de tales cosas.

      Amados estudiantes,
      Ustedes también conocen bien que no tiene sentido asumir las cosas de este mundo ya que no nos hacen más sabios, hermosos ni buenos.
      Estos no nos proporcionan el Reino de los Cielos ni nos permiten vivir una vida abundante en este mundo, sino que proporcionan solamente miseria, vergüenza, y dolor.
      Ustedes cosecharán resultados malos, inconstantes, y sin sentido si siembran solamente en la carne.
      Nada permanecerá en la vida de aquellos que viven en la carne continuamente.
      Por otro lado, será diferente si ustedes guardan sus corazones en todo asunto y escogen lo que pertenece a Dios.
      Debido a que han sembrado en lo espiritual, cosecharán lo que es espiritual, y será un fruto abundante.
      Ustedes ya han escuchado mis palabras muchas veces con respecto a la Verdad, y ahora la decisión está en sus manos.
      Ustedes deben escoger entre la búsqueda de las cosas sin sentido y llenas de lujuria, o el deseo de cumplir las cosas de Dios en sí mismos, que es lo que Dios anhela.
      Para que ustedes no tengan las cosas de este mundo deben llenar sus corazones con la Verdad de manera consciente y continua.
      No deberían pensar simplemente: "En verdad no debo hacer esto", o "No debería ver esto", sino que deben esforzarse por pensar y hablar en la verdad, y llenar sus corazones con oración, alabanzas, y con la Palabra de Dios.
      Al llenar sus corazones con estas cosas, cualquier cosa que no sea verdadera dejará sus vidas.
      Por supuesto, quizás no sea fácil cortar todas las cosas de este mundo que han deseado tanto, pero el Espíritu Santo ciertamente los ayudará cuando se esfuercen y oren.
      Mientras más llenos estén de las cosas de Dios, más fácil les será practicar la Verdad.
      Ustedes no deben sentirse obligados a hacerlo, sino que deben estar dispuestos a hacerlo con voluntad de corazón, y al escoger hacer lo correcto y buscar las cosas eternas, sus vidas serán verdaderamente valiosas.
      Amados estudiantes,
      Segundo: Hay que ser fieles y hay que esforzarse mucho a fin de vivir una vida verdaderamente valiosa.
      Les dije que sus corazones rebosarán de gozo y gratitud si no ponen en ellos cosas que a Dios no le agradan, incluso en el área mental, ustedes no se sentirán incómodos e inestables, sino que tendrán paz y la motivación para continuar esforzándose.
      Entonces lograrán hacer todo con fidelidad, esforzándose al máximo; no sentirán que las cosas que deben hacer son una carga, sino que tendrán la voluntad de hacerlo todo con entusiasmo.
      El Salmo 37:3 dice: "Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad".
      Será igual en todas las cosas, ya sea en su caminar como cristianos, en sus estudios, o en su servicio a sus padres.
      Aunque nadie les diga que lo hagan, estudiarán diligentemente en la escuela y revisarán sus lecciones en casa, y además serán fieles en su adoración y oraciones.
      Esto también es igual para los adultos. Si ustedes tienen la Verdad en su interior, y si están llenos del Espíritu Santo, producirán el fruto de la fidelidad esforzándose al máximo en cualquier situación en la que se encuentren.
      Se esforzarán más en sus lugares de trabajo y llegarán a ser la luz y la sal del mundo.
      En el caso de las hermanas creyentes, harán todo bien en sus hogares y en la iglesia sin tener preferencias, no negarán el cuidado a sus hijos, y les darán el amor de madres.
      Para vivir una vida cristiana verdadera, tienen que ser fieles en todos los aspectos, no solamente en la iglesia.
      Pero si no son fieles en todas las áreas bajo su responsabilidad, o si tienen preferencias, no podrán producir buenos frutos.
      Amados estudiantes,
      Ciertamente producirán buenos frutos si viven la vida de la mejor manera posible.
      Aunque les falte la sabiduría y la fortaleza, el Espíritu Santo estará con ustedes y los ayudará siempre, pues Dios siempre obra para bien en todo.
      Sus rostros resplandecerán en la plenitud del Espíritu Santo, y serán reconocidos y amados en la iglesia.
      Sus notas obviamente serán mejores, y recibirán halagos en la escuela y en casa.
      Si ustedes producen el fruto de esta manera en la gracia de Dios, su gozo y gratitud aumentarán debido al fruto.
      Vivir una vida verdaderamente valiosa es producir buenos frutos en todos los aspectos de la vida al cultivar la fidelidad.
      Amados estudiantes de Manmin,
      Tercero: Para vivir una vida verdaderamente valiosa deben amar a Dios con todo el corazón.
      ¡Dios los ama mucho! Pero la medida en la que sientan Su amor dependerá de cuánto amen ustedes a Dios, o de cuanta confianza reside en sus corazones.
      Como les expliqué anteriormente, aquellos que llenan sus corazones con la verdad y cultivan la fidelidad sentirán el amor de Dios con mayor profundidad. Ellos no dirán que aman a Dios solamente de labios para afuera.
      Para verificar si ustedes aman verdaderamente a Dios el Padre, deben examinar su corazón con respecto al Pastor.
      Algunos estudiantes siempre anhelan ver a su Pastor, hacen confesiones de fe con rostros felices, y dan testimonio de sus vidas.
      Cuando se van llevan consigo el anhelo de volver a ver al Pastor durante la semana; estos estudiantes pueden fácilmente refutar cualquier tipo de tentación, y no pueden practicar las cosas que no pertenecen a la Verdad.
      Ellos recordarán las palabras que escuchan de su Pastor, y recordarán que él derrama lágrimas por las almas que cometen pecados.
      Además intentarán obrar en bondad porque eso causa gozo al Pastor, así como hacer las cosas que glorifican a Dios el Padre, cultivando fidelidad y produciendo buenos frutos.
      Si ustedes aman verdaderamente a su Pastor, desde el fondo del corazón, ciertamente también aman a Dios.
      Si ustedes piensan en Dios el Padre y el Señor, serán felices y llenos de emoción. Harán las cosas que glorifican a Dios y vivirán por Su Palabra porque anhelarán complacerlo.
      Al hacer esto obtendrán confianza de espíritu.
      1 Juan 3:21-22 dice: "Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él".
      No solamente los adultos reciben respuestas a sus oraciones, ustedes estudiantes también pueden tener confianza ante Dios y recibir las respuestas a sus oraciones, si aman a Dios.
      Las personas a su alrededor los reconocerán diciendo: "Es evidente que ese joven es un buen ejemplo a seguir porque muestra rectitud, bondad y fidelidad".
      Al igual que en el caso de José, quien llegó a ser el Primer Ministro de Egipto, las personas verán que Dios está con ustedes y lo glorificarán.

      Conclusión

      Amados devotos,
      Supongan que sus corazones son macetas en las que se encuentra sembrada la semilla de un árbol de fruto precioso.
      La semilla acaba de retoñar; si ustedes le proporcionan la luz del sol, agua limpia, y nutrientes, además del cuidado para que crezca y florezca, pronto producirá muchos frutos.
      No obstante, ¿qué pasaría si la alimentan con basura, le proporcionan agua sucia, de mal olor y contaminada, y no la cuidan mucho?
      ¡El retoño se marchitará aún antes de nacer!
      Para producir fruto precioso y espiritual en sus corazones no deben adoptar las cosas perecederas de este mundo, sino que deben llenar sus corazones solamente con la verdad, con el espíritu, y con bondad.
      Si el placer momentáneo de este mundo los tienta, entonces intenten decir lo siguiente en sus corazones:
      "Yo no pertenezco a este mundo que perece. Yo soy un hijo de Dios quien lo glorifica al vivir una vida valiosa y maravillosa.
      ¡Yo soy un Príncipe de la Nueva Jerusalén!
      ¡Yo soy una Princesa de la Nueva Jerusalén!"
      Al llenarse con la Verdad teniendo este tipo de determinación y esperanza, el Espíritu Santo les será de ayuda.
      Serán revestidos con la gracia y el poder de Dios el Padre, y vivirán una vida que lo glorifique.
      Yo ruego en el nombre del Señor que todos ustedes, estudiantes de Manmin vivan una vida valiosa y que arrebaten diligentemente y con fuerza la Nueva Jerusalén.


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