• VIDA ETERNA (3)

    [Juan 6:53-55, Éxodo 12:8-10]

    21-11-2007 | Rev. Jaerock Lee

    • EL MENSAJE DE LA CRUZ 21

      VIDA ETERNA (3)

      La Escritura:
      Juan 6:53-55
      (53) “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.”
      (54) “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna\; y yo le resucitaré en el día postrero.”
      (55) “Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.”

      Éxodo 12:8-10
      (8) Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura, con hierbas amargas lo comerán.
      (9) Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego\; su cabeza con sus pies y sus entrañas.
      (10) Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana\; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.”


      Amados Hermanos en Cristo:

      ¿Cuál es el objetivo final de su fe y de vivir una vida cristiana?

      Algunos dicen que viene a la iglesia para ser sanados de alguna enfermedad y otros dicen que vienen para ser bendecidos financieramente. Vienen porque han oído que serán bendecidos si creen en el Señor.
      Por cierto, Dios es todopoderoso y es todo amor, por eso sana las enfermedades y también nos bendice económicamente. Pero el propósito más importante de nuestra vida cristiana es alcanzar la vida eterna. Vivimos una vida de fe para conseguir la vida eterna, la cual perdimos luego de la caída de Adán\; y también para recobrar la imagen pérdida de Dios y entrar al reino de los cielos. Pero no podemos alcanzar la vida eterna tan sólo diciendo, “Señor, yo creo,” o únicamente sabiendo que Jesús es nuestro Salvador. Por esa razón, en la última prédica les explique las circunstancias en las que se puede clamar el nombre del Señor y decir que se tiene fe en él, pero que aun así no ser salvo.

      Hoy, les hablaré de cómo se debe creer en el Señor y lograr la vida eterna. Por cierto, la salvación y la vida eterna sólo se obtienen por fe. Si aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y nos arrepentimos de nuestros pecados, Dios nos da el Espíritu Santo y nos acepta como Sus hijos, y así volvemos a nacer y tenemos vida eterna. Sin embargo, incluso en el mundo natural, cuando un bebe nace, no puede inmediatamente hacer lo que hace un hombre adulto.
      Deberá ser alimentado, crecer hasta ser un adulto, y aprender los deberes y responsabilidades de un hombre. Si el bebe no come ni madura, no podrá vivir una vida normal y finalmente morirá.
      Sucede lo mismo en el ámbito espiritual. Aun si hemos vuelto a nacer al aceptar al Señor, ello no significa que ya tenemos asegurada completamente la vida eterna. Debemos comer y beber alimento espiritual y crecer en nuestra fe hasta llegar a la estatura de la medida completa de Cristo.
      Entonces, ¿Qué alimento necesitamos para que nuestro espíritu crezca? El pasaje de hoy de Juan 6:53 cita, “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.”También en el versículo 55 Jesús nos dice, “Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.”
      Si no comemos la carne del Hijo del Hombre y bebemos Su sangre, no tenemos vida, lo que significa que no somos salvos.
      La pregunta es, ¿Cómo podemos comer la carne y beber la sangre del Hijo del Hombre quien vino a este mundo hace 2000 años? Espero que a través de este mensaje recuerden siempre como comer la carne y beber la sangre del Hijo del Hombre.
      Oro en el nombre del Señor para que tengan esa vida en ustedes\; y así, en el día final, entren con el Señor al eterno reino celestial.

      Amigos y Hermanos:
      La carne del Hijo del Hombre que debemos comer espiritualmente se refiere a la Palabra de Dios escrita en la Biblia.
      Juan 1:14 declara, “Y aquel Verbo fue hecho carne, (el Verbo es Dios, y este Verbo se hizo carne. Continua el versículo), y habitó entre nosotros y vimos su gloria, gloria como la del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
      Este versículo declara que Jesús es el Verbo o la Palabra de Dios quien vino a esta tierra en carne.

      Juan 6:51 enuncia, “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo\; (Es decir, si comemos del pan vivo, iremos al cielo. Prosigue el pasaje) si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre\; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.” Jesús nos está diciendo que Él es el pan vivo que descendió del cielo.
      Y la forma en que comemos la carne del Hijo del Hombre, que es la Palabra de Dios y el pan vivo, tiene una relación directa con la expresión “Cordero” en la Biblia.
      En el capítulo 1 de Juan, cuando Juan el Bautista vio a Jesús, dijo, “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” Algunos dicen que la palabra cordero se refiere al nuevo creyente, sin conocer el significado espiritual de esto. Dicen que los creyentes son ovejas y que los nuevos creyentes son corderos. Pero entonces, ¿Es acaso Jesús un nuevo creyente? La Biblia representa a Jesús como “El Cordero”.
      Un cordero oye sólo la voz de su pastor. Es manso y todo lo que da es de utilidad al hombre. Nada se desperdicia. Podemos usar su piel, su pelaje, su carne y todo lo demás. Además, obedecen únicamente a su pastor.
      Jesús también, sólo obedeció la voluntad del Padre, convirtiéndose en el sacrificio expiatorio como un dócil cordero, y dando al hombre sólo cosas buenas.
      Incluso cuando los esquiladores trasquilan a los corderos, sacándoles todo su pelaje, éstos permanecen quietos como si estuvieran muertos sin hacer ningún ruido. Son animales tan mansos. En especial, el cordero de un año sin defecto- comparándolo con el hombre- se encuentra en la etapa más bella de su juventud. Es inocente y puro, puesto que aún no lo han apareado. Espiritualmente, simboliza a Jesús, quien no tiene mancha ni defecto.
      En el capítulo 12 de Éxodo, Dios manda al pueblo de Israel comer un cordero macho sin defecto de 1 año de edad. Esto fue cuando todo Egipto estaba siendo castigado con la plaga de la muerte de sus primogénitos.
      Cuando mataban a un cordero y ponían su sangre a ambos lados de los umbrales o postes de sus puertas, Dios protegía a los Israelitas de esta plaga. Los mensajeros de la muerte pasaban de largo por sus casas.
      Sin embargo, cuando comían el cordero, no podían hacerlo de cualquier forma. Dios nos instruyó para hacerlo de una determinada manera.

      El pasaje de hoy nos dice, “Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura, con hierbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego\; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana\; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.”
      Este pasaje está directamente referido al camino de la salvación por lo que les pido que lo recuerden y que entiendan el significado espiritual de cada palabra. La razón por la que Dios explicó tan detalladamente cómo comer el cordero es porque ello contiene una lección espiritual que está directamente relacionada con nuestras vidas. Es la forma de comer la carne del Hijo del Hombre y de guardar y atesorar la Palabra de Dios en nuestro corazón.
      Ahora, veamos paso a paso el significado de cómo comer el cordero.

      Primero.- Debemos de asar el cordero al fuego y no debemos de comerlo crudo ni cocido en agua. Por favor no me malentiendan y vayan a pensar que no deben comer ningún tipo de carne cruda ni cocida en agua. Aquí “fuego” espiritualmente se refiere al fuego del Espíritu Santo. Significa que debemos entender la Palabra de Dios y guardarla en nuestro corazón por la inspiración de Espíritu Santo. También, para asarla con el fuego del Espíritu Santo, tenemos que orar intensa y fervientemente.

      2 Pedro 1:20-21 cita, “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

      También, 2 Pedro 3:16 declara, “Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.”

      La Palabra de Dios no puede ser interpretada con el conocimiento humano o con nuestros propios pensamientos. El mismo Espíritu Santo debe interpretarla para nosotros con Su inspiración.
      Para eso, he estado orando y ayunando en las montañas de oración por muchos años. Siempre he ayunado y orado y he predicado los mensajes que Dios me ha transmitido. Por eso, no suelo repetir mis sermones.
      Siempre puedo predicarles diferentes sermones y hay una infinidad de mensajes para poder compartirles. Se preguntaran por qué. Y es que hay tanta palabra de Dios que he recibido a través de las oraciones que no podría predicarlas todas, ni aún hasta el regreso de nuestro Señor.
      Los versículos anteriores, nos dicen que si no interpretamos la Palabra de Dios por la inspiración del Espíritu Santo sino de acuerdo a nuestro propio criterio, iremos por la senda de la perdición.
      En el pasaje de hoy, interpretar la Biblia a nuestro modo, sin la inspiración del Espíritu Santo, es comer el cordero crudo o cocido al agua. Comer la Palabra de Dios cruda es interpretarla literalmente sin entender ni comprender el significado espiritual contenido en ella.
      Si come cualquier tipo de carne cruda, de seguro que le será muy difícil de digerir, y lo más probable es que le provoque un fuerte dolor de estomago. Igualmente, si come la Palabra de Dios cruda, puede llegar a conclusiones realmente irrelevantes muy alejadas de su verdadera intención. Permítanme darles un ejemplo de lo que es “comer el cordero crudo”.
      Mateo 6:6 cita, “Mas tú cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu padre que está en secreto, y tu padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”
      Cuando cursaba estudios en el seminario, oí que había algunas iglesias así. Creían en la Palabra de Dios en forma literal. Así que las mujeres debían estar calladas. En esas iglesias, las mujeres no podían hablar como la Biblia dice.
      Además, cuando los esposos recibían su sueldo, no le daban nada a sus esposas. ¿Por qué? Como las mujeres no pueden hablar, no tienen ningún derecho. Y por eso los esposos se gastan todo el sueldo. Las esposas ni siquiera pueden ofrendar porque no tienen nada de dinero.
      Si interpretan literalmente este pasaje de Mateo, entonces para obedecer la Palabra de Dios cada uno debería tener un cuarto secreto, entrar en él, y orar. Y si no tuvieran un cuarto privado, tendrían que construir uno y orar allí.
      Sin embargo, en ninguna parte la Biblia se menciona que los patriarcas de la fe oraban en cuartos o aposentos cerrados o secretos. Jesús no oraba en lugares cerrados sino en los montes y en lugares apartados. Los apóstoles oraban en el templo, y algunos de ellos lo hacían en las azoteas y también a la orilla del mar.
      Pedro oraba en la azotea de una casa. Daniel abría las ventanas de su habitación y oraba con dirección a Jerusalén. Y a propósito abría las ventanas para orar, sabiendo que podía ser echado a la cueva de los leones por hacer esto. En consecuencia, en este versículo “cuarto o aposento” no representa un cuarto en el sentido físico.
      Espiritualmente, “cuarto o aposento” simboliza el corazón del hombre. Así, al decirnos que debemos entrar al “cuarto y cerrar la puerta para orar allí”, Jesús nos manda a comunicarnos con Dios desde lo profundo de nuestro corazón.
      Si entra a un cuarto interior y cerrado, se aislará del exterior. De igual forma, cuando oramos, no debemos ser como los hipócritas que lo hacen para que otros los miren, sino que debemos comunicarnos con Dios con todo nuestro corazón sin distraernos en pensamientos inútiles o usar vanas repeticiones.
      Si trabajan duro todo el día y vienen a la iglesia a orar en las noches, tal vez puedan sentirse uno poco cansados o adormilados. No podrán en forma natural vencer a su carne. Pero por favor, escúchenme muy atentamente.
      Cuando estuve ayunando por 40 días, en el día 28 de mi ayuno, mi cuerpo se quedó sin energía. Claro que esto depende de cada persona. En mi caso, perdí toda mi energía en el día 28. Sólo era hueso y pellejo.
      Oraba 3 veces al día. Recuerdo que en diciembre y enero la temperatura baja a menos 16 o 17 grados Celsius. Y yo estaba orando en la Montaña de Oración Oransi y en algunas ocasiones la temperatura bajaba aún más allí.
      En la noche, iba a orar a estos pequeños santuarios. No tenía fuerzas en mis piernas. Tenía que subir una pequeña cima. Los lugares para orar en esa época se encontraban al norte.
      Y tenía que subir una pequeña cima para llegar a ese lugar y siempre caminaba totalmente débil. Lo único que deseaba era encontrar un lugar libre para orar. Doy gracias a que siempre había al menos un lugar disponible para mí. En ese cubículo de oración había mucho hielo. Era como orar en una cueva de hielo. Hacía mucho frío. Luego de 28 días, no me quedaban fuerzas. Cuando me arrodille para orar, no podía ni siquiera hablar por lo débil que estaba. Pero aún así, intenté orar. Oraba diciendo, “Dios, dame fuerzas para orar. Dame energía para orar.”
      Continué así por cerca de 20 o 30 minutos, tratando de orar, entonces una fuerza descendió sobre mí desde arriba. Fue algo impresionante. Pude en ese momento, clamar tanto como si jamás hubiera estado débil. Clame lleno del Espíritu Santo por un par de horas, y pude superar otro día.
      Cuando recién recibí al Señor, yo trabajaba en la construcción. En ese tiempo, cada vez que podía oraba toda la noche. En mis días de seminarista, pasaba 40, 100 y hasta 200 noches de vigilia orando.
      Luego de orar toda la noche, iba al instituto y después de clases, cuidaba la tienda y trabajaba todo el día. Cuando iba de nuevo a orar en la noche, mi cuerpo se ponía bastante pesado y cansado a la vez. Empezaba a orar a la medianoche, así que llegaba 10 minutos antes. No tenía nada de fuerzas, y no podía clamar en voz alta. Entonces, lo intentaba una vez más con mayor fuerza. Trataba de clamar en oración. Procuraba hacerlo por cerca de 20 o 30 minutos. Luego, un vez más, una fuerza descendía de lo alto sobre mí.
      Después de orar y clamar con esa fuerza, todo cansancio se iba completamente. Me fortalecía de nuevo. Y podía continuar orando hasta las 4 de la mañana. Entonces, no me sentía cansado a pesar de no haber dormido. Sin embargo, dormía por un par de horas y me despertaba antes de las 7 de la mañana. Tomaba desayuno y me iba al seminario.
      Por eso, aunque me sintiera cansado y no tuviera nada de fuerzas, sólo debía de tratar realmente de clamar en oración ante Dios, y recibía la fortaleza necesaria en 20 o 30 minutos. Recibía la fuerza que Dios me daba y oraba.
      Por cierto, no todos los días tenía que luchar de esa manera. Tan sólo oraba, y era lleno del Espíritu Santo inmediatamente después de comenzar a orar. Eso sucedió cuando ayuné por 40 días y estaba muy cansado.
      Nosotros debemos comunicarnos con Dios con todo nuestro corazón sin distraernos con otros pensamientos ni usar repeticiones inútiles.
      Otro ejemplo está en 1 Corintios 14:34-35 que dice, “Vuestras mujeres callen en las congregaciones\; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos\; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.” Si lo interpreta literalmente, esto es un gran problema para las mujeres.
      De acuerdo a esto, las mujeres en la iglesia deben permanecer en silencio, y no pueden levantar su voz para orar ni para cantar alabanzas. Por tanto, no podrían efectuar ningún tipo de servicio donde tuvieran que estar delante de la congregación y hablar. Algunas iglesias interpretan esto literalmente y han hecho de ello una tradición de los ancianos para limitar las actividades de la mujer en la iglesia.
      No pueden imaginarse a una mujer dirigiendo un culto desde el altar, o predicando desde el púlpito. Sin embargo, hoy en día, hay muchas mujeres pastoras y estas reglas y normas ya han sido abolidas. Pero en ese tiempo, si una mujer dirigía un culto desde el altar, decían que era algo herético.
      En Egipto, las mujeres no pueden subir al estrado. Ninguna mujer es líder de la alabanza ni puede dirigir el servicio. Es la ley en el Medio Oriente. Allí las mujeres son menospreciadas y están supuestas a obedecer al hombre.
      Por eso algunas iglesias adoptan esas tradiciones de los ancianos. Pero en la Biblia, vemos algunas mujeres como Débora quien fue designada como juez sobre el pueblo de Israel. Dios designó a mujeres porque su fe era mayor que la de los hombres e hizo que ellas salvaran a su pueblo. Además, hubieron profetizas quienes llevaron el mensaje de Dios al pueblo.
      Asimismo, en el Nuevo testamento, están registrados los nombres de muchas mujeres que siguieron a Jesús y sirvieron a la iglesia. Por tanto, decir que “las mujeres deben permanecer calladas en la iglesia”, no se refiere físicamente a las mujeres creyentes que están viviendo por la Palabra de Dios.
      De hecho se refiere a los creyentes que van a la iglesia y que no están viviendo aún en la verdad, sin importar género ni sexo.
      Tal como la “mujer”, es decir Eva, fue imprudente al ser tentada por la serpiente al no permanecer en la verdad, y ella también tentó a Adán para que ambos pecaran, “mujer” en el versículo anterior indica a los que tienen esa naturaleza pecaminosa para pecar.
      Aquellos que no son cambiados por la verdad hablan muchas falsedades, son de mente cerrada e imprudentes, hacen de la iglesia sinagogas de Satanás, juzgan y condenan a otros, o incluso crean divisiones y desorden. Son arrogantes e ignoran a los demás. La Biblia nos advierte que estas personas desobedientes que no han echado fuera su naturaleza carnal, deben permanecer en silencio y someterse a esta regla.
      También, hay personas que interpretan literalmente el hecho que Jesús convirtiera el agua en vino.
      Incluso en Proverbios 23:32 que cita, “No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente,” Dios nos previene para no embriagarnos. Jesús no hizo vino para que el hombre carnal lo bebiera y se emborrachara.
      Esta fue una señal milagrosa que marcó el inició de Su ministerio. Fue para indicar que Jesús, quien es el Verbo que descendió a este mundo, derramaría Su preciosa sangre, representada por el vino. Transformar el agua en vino significa que el Verbo, que está representado por el agua, sería crucificado y derramaría Su sangre para perdón de nuestros pecados. Algunos que no entienden el significado espiritual de este hecho se alejan de la verdad diciendo, “Como Jesús hizo el vino para el hombre, entonces está bien que nos emborrachemos.”
      También tenemos el caso de Naaman, el general leproso que fue completamente sanado cuando se sumergió 7 veces en el río Jordán. Sin embargo, esto no quiere decir que las aguas del río Jordán tengan el poder de sanar. Sumergirse 7 veces en el Jordán representó la obediencia completa a la Palabra de Dios, y por esa total obediencia, podemos recibir sanidad de cualquier enfermedad y respuesta y solución a todo problema.
      Por eso Dios dijo 7 veces\; y no 5, ni 6, ni 8 ni 12. Si desconocemos este significado, aunque vaya al río Jordán y se lave, no sanará de su enfermedad. Yo he estado en el río Jordán muchas veces, y nunca he oído ni visto que alguien se bañe allí. Así pueden ver que interpretar literalmente la Palabra de Dios, sin entender su significado espiritual, es “comer la Palabra de Dios cruda”.

      Lo siguiente, ¿Qué significa que no debemos de comerla cocida en agua? Esto quiere decir que no debemos añadir ninguna cosa del mundo cuando compartimos la Palabra de Dios. Hay algunos que tratan de entender la Palabra de Dios mezclando otras teorías\; u otros que predican la Palabra usando sus pensamientos y teorías humanas.
      Dicen que están predicando la Palabra de Dios, pero el contenido de sus sermones está lleno de historias de política, de asuntos sociales y de otras cosas del mundo. También, hay otros que incluso predican la Palabra dentro del contexto del conocimiento de este mundo diciendo, “Tal y tal famoso hombre dijo esto, y aquel famoso filósofo dijo una vez aquello otro.”
      Cuando citamos la palabra de un hombre en el sermón, es tan sólo un complemento a la Palabra de Dios, es como un suplemento o una ilustración al sermón. Si dice que lo que dijo alguien es realmente cierto, debe entonces darse cuenta que toda la verdad ya está escrita en los 66 libros de la Biblia.
      Por eso, deben decir, “la Palabra de Dios dice esto y aquello”. No deberían decir que se debe aprender lo que dijo una persona como si fuera la Palabra de Dios. ¿Por qué? Porque la verdad ya está escrita en los 66 libros de la Biblia. Si lo que dice alguien no está de acuerdo con la Biblia, entonces eso no es verdad.
      Y es que el pensamiento y el conocimiento humano son muy limitados y aun los pensamientos más sabios no son perfectos. Estos cambiarán con el paso del tiempo.
      1 Corintios 1:25 dice, “Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.” La Palabra de Dios es más excelente que cualquier conocimiento humano. Sólo Su Palabra es la única verdad que eternamente no cambiará jamás.
      Algunos estudian Hebreo y Griego para conocer el significado de cada una de las palabras en la Biblia y procuran alcanzar la vida a través de eso. Pero no pueden entender la voluntad espiritual de Dios ni obtener vida de esa forma. Los judíos, los fariseos y los escribas aprendían la Palabra de Dios en su lengua materna. También memorizaban pasajes enteros de la Escritura y trataban de cumplirlos sin cambiar ni siquiera un solo acento.
      Leían la Biblia en Hebreo o en Griego, que era su idioma materno. Y también había algunos que sabían y recitaban la Biblia entera desde su niñez. No obstante, no reconocieron a Jesús quien es la misma Palabra que vino a este mundo en carne.
      Lo más importante de la Biblia es Jesucristo nuestro Salvador. Sin embargo, aquellos que leían la Biblia en el idioma original del Hebreo y del Griego, no pudieron ni siquiera reconocer a nuestro Señor cuando vino a este mundo. Ellos más bien lo calumniaron y lo entregaron para que fuera crucificado. Fueron los primeros en hacer esto. Por tanto, ¿Cuál es la necesidad de saber tanto Hebreo y tanto Griego?
      Tampoco pudieron alcanzar la vida eterna. Cuando los pastores predican el mensaje, deben tener presente este hecho en sus mentes.
      La Palabra predicada desde el altar no es simple conocimiento humano o alguna teoría, ni tampoco son historias del mundo. Debemos predicar las palabras que están en la Biblia interpretadas por la inspiración del Espíritu Santo.
      Debemos dar testimonio y declarar con absoluta confianza del Dios vivo. Debemos predicar cómo podemos hallar al Dios viviente, cuál es Su voluntad para los creyentes, cómo vivir una verdadera vida cristiana para llegar a ser salvos, y cosas como estas. En este sentido, Dios nos está diciendo que no debemos comer el cordero cocido en agua.

      En segundo lugar: Debemos comer todo el cordero. Dios nos dijo que debemos comerlo asado al fuego (Acaban de aprender cómo asarlo al fuego. ¿Cierto?) No crudo ni cocido en agua, y comer todas las partes, incluso la cabeza, las piernas y las entrañas. Si lo come asado al fuego, significa que está adorando en espíritu y en verdad.
      Aquellos que adoran en espíritu y en verdad, comiendo el cordero asado al fuego, no piensan, “Esa parte no está bien. ¿Por qué dice eso el pastor? ¿No sería mejor decir esto?” Si tiene este tipo de pensamientos, significa que no está comiendo el cordero asado al fuego. También, nos dice que no debemos comerlo crudo ni cocido en agua, y comer todas las partes incluyendo la cabeza, las piernas y las entrañas.
      Esto quiere decir que debemos guardar toda la Palabra de Dios en nuestro corazón, los 66 libros de la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.
      Sin embargo, hay algunos que pasan por alto las partes más complicadas como el libro de Levítico o dicen que en realidad el Antiguo Testamento no importa porque fue escrito antes que viniera el Señor.
      Otros no creen en las señales milagrosas ni en los prodigios aun cuando están escritos con toda fidelidad en la Biblia.
      Si descartan de la Biblia las cosas que no concuerdan con sus pensamientos y criterios humanos, lo que quedaría no podría ser verdad ni fe. Sólo quedarían principios éticos y morales.
      Cuando asistía al seminario, los profesores nos decían que debíamos ser muy cuidadosos al leer el libro de Apocalipsis, y que sería mejor que no lo leyéramos, porque si lo interpretamos mal, nos perjudicaría. De igual forma, ¿Qué quedaría de la Biblia si excluyéramos las señales milagrosas y los prodigios?
      Actualmente, no se mencionan esos hechos, y si alguien manifiesta estas señales y prodigios, otros simplemente los condenan como heréticos. Dicen. “Esos milagros sólo sucedían en los tiempos de Jesús. ¿Cómo podría ahora un hombre hacer esas obras?” Pero, ¿Acaso esas obras podrían ser hechas por alguien que viene del diablo?
      En la Biblia nuestro Señor dijo claramente que no creerían a menos que vieran señales y prodigios. También, declaró que el poder viene de lo alto. Los que califican como herejes a los siervos de Dios que manifiestan ese gran poder, de alguna manera los asesinan para que sus ministerios no sigan creciendo.
      Por eso, deben tener gran poder, para que no dejarse aplastar aun si otros tratan de pisotearlos. Pero si sólo tienen poco poder, otros simplemente los aplastarán.
      Además, esas personas no quieren ni pensar en lo que les es difícil de cumplir, y por eso, no pueden alcanzar la vida eterna no importa lo mucho que lean la Palabra de Dios.
      No deben tomar tan sólo las partes de la Palabra de Dios que les convengan o con las que estén de acuerdo sino creerla toda y mantenerla en su corazón. Por eso Dios ordenó a los Israelitas comer todo el cordero.

      Tercero.- No debemos dejar nada del cordero para mañana, y todo lo que quede, debemos de quemarlo. Es decir\; si los israelitas no podían comer todo el cordero hasta la mañana siguiente, tenían que quemar al fuego lo que quedara.
      Espiritualmente, la noche se refiere al período de tiempo en el cual el diablo y Satanás tienen la autoridad para gobernar este mundo. Y mientras la “noche” vaya avanzando en estos últimos días, el pecado prevalecerá más y más, y la oscuridad será cada vez más densa.
      Entonces, cuando el Señor vuelva en Su tiempo, las tinieblas se disiparán y la luz vendrá para que sea de mañana. En ese momento, todos se darán cuenta que todas las palabra escritas en la Biblia son verdaderas, y la recompensa y la medida de la santificación de cada uno será claramente revelada.
      Podrán darse cuenta claramente de lo necio que es aferrarse a su propia justicia, a sus deseos y orgullo. También sabrán lo intrascendente que es amar este mundo. Pero no habrá más oportunidades para cambiar el resultado de lo que ya ha sido revelado. Será muy tarde para lamentarse pensando, “Debí haber echado fuera todo pecado y toda maldad más rápidamente y andar en el espíritu. Debí haber buscado más recompensas en el cielo”
      Incluso, antes de entrar al cielo, si tan sólo viven en el espíritu, entenderán que todas las cosas materiales no tienen importancia. La fe física y la fe espiritual son completamente diferentes, son tan diferentes como el cielo y la tierra. Si tienen fe espiritual todas las preocupaciones terrenales desaparecerán.
      Como todo lo dejan en manos de Dios, saben que es inútil preocuparse por cualquier cosa. Eso no agrada a Dios. Sabrán que la preocupación sólo hará que Satanás logre su propósito en ustedes. Incluso las cosas que deberían ir bien ya no irán tan bien. Y las que no iban bien, irán aún peor.
      Si andan en el espíritu, no tendrán preocupaciones. Tan sólo se interesarán y trabajarán por el reino de Dios y Su justicia. Por eso, Dios suplirá todas las necesidades en su vida y tendrán salud para que puedan continuar trabajando por Su reino más diligentemente y atesoren más recompensas en el cielo. Comprenderán por qué todo lo demás no tiene importancia.
      Por lo tanto, los creyentes deben guardar toda la Palabra de Dios en su corazón y hacerlas suyas antes que el Señor regrese. Esto es, debemos hacer que toda Su Palabra se cumpla en nosotros\; prepararnos como Su novia\; y esperar al Señor que viene por nosotros.
      Por eso debemos terminar nuestra preparación antes que llegue la mañana. La Biblia nos dice que debemos guardar nuestro espíritu, alma y cuerpo sin mancha antes que el Señor Jesús vuelva otra vez.

      Termino el mensaje: Amados Hermanos en Cristo:
      Los que comen la Palabra de Dios asada al fuego sentirán que la Palabra es dulce como la miel y más dulce que la miel del panal. Sentirán la confianza de la vida eterna y la esperanza del cielo, y ni siquiera notarán como pasa el tiempo cuando leen la Biblia o escuchen la prédica.
      Si están experimentando esto, quiere decir que están comiendo el cordero asado al fuego. Entonces, sentirán que la Palabra de Dios es más dulce que la miel. Aunque predique por 1 hora, me dirán, “Rev., el mensaje ha sido muy corto. Por favor predique un poco más.”
      Como reciben con anhelo cada palabra por la gracia de Dios, sienten que es interesante cada minuto. Además, experimentan el gozo y la felicidad de ser cambiados a cada instante por la Palabra. Estas personas crecerán muy rápidamente hasta poseer fe espiritual.
      Crecerán de tener la fe de un niño recién nacido, a la fe de un joven, y también a la fe de un padre\; es decir, a la medida de la estatura de Cristo.
      Si llegan a tener la fe de un padre, no sólo serán bendecidos y prosperados en todo sino que también entenderán profundamente el corazón y el amor de Dios y llegarán a conocer claramente los secretos del reino espiritual. Sólo aquellos que han alcanzado este nivel, pueden comprender el gozo y la felicidad que esto representa.
      De acuerdo a la manera como haga suyo el cordero, la calidad de su vida será diferente no sólo en esta tierra sino también en el reino de los cielos. Conforme a la medida en que viva la Palabra en su vida\; el lugar y la morada, y la gloria y las recompensas concedidas, serán también diferentes. De la misma forma, el nivel de emoción, de dicha y de felicidad que sentirán por siempre en la eternidad, será igualmente diferente.
      Espero que todos coman el cordero entero asado al fuego, como Dios lo ha ordenado, y que rápidamente lleguen a interiorizarlo en ustedes antes que el Señor retorne. Oro en el nombre del Señor para que de esta forma puedan ir al más glorioso lugar en el cielo y disfruten de toda la dicha y la felicidad que Dios ha preparado para Sus amados hijos.

      AMEN


    • Language
    • x