• La voluntad de Dios (2)

    [1 Tesalonicenses 5:16-18]

    07-06-2015 | Rev. Jaerock Lee

    • [Pasaje]

      [1 Tesalonicenses 5:16-18]
      «Estad siempre gozosos; orad sin cesar; dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús».



      Amados hermanos y hermanas en Cristo,

      Este pasaje es la base de la fe cristiana, la condición de estar parados en la roca de la fe y también es un atajo para llegar al espíritu.

      Además este pasaje es una guía para aquellos que ya se encuentran en el espíritu y quieren ir a niveles más profundos, y al espíritu completo. Esto será de acuerdo a la medida en la cual cultiven el significado espiritual de este verso.

      Les hable acerca de esto en el feriado del Año Nuevo Lunar. ¿Cuán bien están poniendo estos versos en práctica en sus vidas?

      Hoy quisiera hablarles acerca de no dejar de orar y dar gracias en todas las cosas.



      [Mensaje Principal]

      Amados hermanos y hermanas:

      Les he dicho que la voluntad de Dios es que siempre estemos gozosos.

      Hemos sido destinados a ir al Infierno debido a nuestros pecados, pero hemos sido salvados por medio de Jesucristo y nos hemos convertido en hijos de Dios. Ahora podemos ir al Cielo, ¿cómo no regocijarnos tan solo por este hecho?

      Aunque enfrenten dificultades o problemas, aún pueden regocijarse en lo profundo de sus corazones. Es decir, siempre y cuando usted crea que han sido permitidas por Dios con el fin de darle una mejor morada y mayor gloria en el Cielo.

      Es mi anhelo que ustedes estén llenos de gozo en todo momento al tener fe en el Dios Padre Todopoderoso, y esperanza por el Cielo.

      En segundo lugar, es la voluntad de Dios que oremos sin cesar.

      Orar sin cesar tiene tres significados.

      Primero: debemos tener el hábito de orar.

      Algunas personas oran solo cuando sienten hacerlo o cuando tienen un problema por resolver.

      Otras personas oran solo cuando están de ánimo o cuando tienen algo que agradecer.

      No obstante, debemos hacer un hábito el orar en todo tiempo, en toda circunstancia.

      En la Biblia podemos ver que Jesús y otros patriarcas tuvieron la oración como una regla.

      Justo después de aceptar a Jesucristo, es posible que se desconozca cómo se debe orar, y que se sienta que orar es difícil.

      Sin embargo, a medida que aprenden continuamente la Palabra de Dios y perseveran en oración, sus espíritus crecerán y llegarán a ser saludables, por lo que ustedes serán capaces de orar poderosamente.

      Sentirán que no podrán resistirse y no podrán vivir sin la oración.

      Por esta razón la oración es conocida como la respiración de nuestro espíritu.

      Cuando los hijos de Dios que han nacido de nuevo por el Espíritu Santo dejan de orar, es posible que al principio no sientan mucha diferencia, pero mientras pasa el tiempo, se sienten cada vez más afligidos en sus corazones.

      Aunque invisibles a nuestros ojos, ¿cuán sofocante sería para el espíritu?

      Moriríamos si no respiráramos por varios minutos. De igual manera, si no oramos durante mucho tiempo, nuestro espíritu no tiene otra opción más que morir.

      Por el contrario, si nos mantenemos orando sin cesar, siempre estaremos llenos de la gracia de Dios y el Espíritu Santo, de esta manera el enemigo diablo y Satanás no podrá molestarnos.

      Además, podemos tener comunicación con Dios y recibir Su protección mediante las oraciones.

      Cuál es la razón por la que las persecuciones y pruebas, o las enfermedades vienen sobre los creyentes.

      Una de las razones principales es porque dejan de orar.

      Cuando llenamos la medida de oración al seguir con nuestro hábito de orar, el aceite del Espíritu Santo no se acabará. Seremos capaces de mantener la llenura del Espíritu Santo y recibir la fortaleza para vivir en la palabra de Dios.

      Al hacer esto, podremos siempre ser protegidos por Dios.

      Por lo tanto, como les he dicho en tantas ocasiones, ustedes deben orar al menos una hora solo para mantener su fe, dos horas para cumplir con sus responsabilidades en la iglesia y tres horas para recibir poder de parte de Dios.

      Segundo, orar sin cesar es orar en el espíritu en todo tiempo

      En ocasiones el Espíritu Santo insta nuestros corazones a que oremos en momentos que no han sido designados para orar.

      Si nosotros obedecemos y oramos en dichos momentos, es posible que experimentemos algo especial. Por ejemplo: evitar un gran problema o escapar de sufrir un accidente.

      No obstante, orar en todo momento en el Espíritu es ser guiado mediante el Espíritu Santo en todo tiempo con un corazón devoto.

      Cuando el Espíritu Santo nos habla y exhorta nuestro corazón, podemos escuchar Su voz y obedecer la exhortación solo cuando estamos despiertos con un corazón devoto.

      Podemos ser sensibles con respecto a las obras del Espíritu Santo, solo cuando oramos estando en estado de alerta.

      Y para hacer esto, debemos tener la palabra de la verdad en nosotros.

      Por esta razón, orar sin cesar es, en tercer lugar, meditar en la Palabra de Dios de día y de noche

      Esto significa que, en otras palabras, la palabra de la verdad debe ser activada todo el tiempo en sus corazones sin importar dónde estén, qué estén haciendo o con quién se encuentren.

      Algunos creyentes parecen estar clamando en oración, pero al irse al mundo luego de orar, viven en sus viejas maneras de vivir sin tener cambio alguno.

      No importa por cuánto tiempo oremos, si vivimos en pensamientos carnales y falsedades, no se podrá considerar que hemos orado con nuestro corazón.

      Si oramos sin cesar y con todo nuestro corazón, la Palabra de Dios siempre estará presente en nuestros corazones. Entonces podemos comunicarnos con el Espíritu Santo y en todo momento seremos guiados por Él.

      Cuando hacemos esto, nuestras vidas cambian; podemos despojarnos de la maldad de nuestro corazón y llegar a ser santos.

      Es también la manera de ser guiados al camino de la prosperidad y la bendición.

      Por el contrario, si dejamos de orar y perdemos la llenura del Espíritu Santo, en consecuencia, seremos incapaces de recibir la guía del Espíritu Santo, y los pensamientos carnales nos guiarán. Entonces, no podremos vivir mediante la voluntad de Dios y sufriremos dificultades.

      Dado que pondremos nuestras vidas antes que Dios, podríamos quedar atrapados por las trampas de Satanás.

      El enemigo diablo siempre intenta arrebatarnos nuestra fe para que así no podamos ir al Cielo. Está buscando a alguien a quien pueda devorar como león rugiente, y solo podemos hacer que se aparte cuando oramos sin cesar.

      Por esta razón Dios nos dice que oremos sin cesar, e incluso nos menciona que es pecado dejar de orar.

      En tercer lugar, la voluntad de Dios es que demos gracias en todas las cosas.

      Como mencioné anteriormente, si podemos regocijarnos y orar en todo momento, tendremos muchas razones para ser agradecidos en nuestras vidas.

      Aunque no tengamos cosas visibles por las cuales dar gracias, aún podemos dar gracias en todas las cosas si siempre nos regocijamos y oramos sin cesar.

      Es debido a que hemos recibido tan inmensa gracia y el profundo amor de Dios el cual no podemos devolver, incluso dando gracias todo el tiempo durante el resto de nuestra vidas.

      Cada uno de nosotros nos convertimos en pecadores destinados a morir, pero fuimos perdonados de nuestros pecados y ganamos la vida eterna mediante la gracia salvadora de Jesucristo. Hemos recibido el derecho de convertirnos en hijos de Dios y tener la esperanza del Cielo.

      Si entendemos el secreto de la salvación, ¿cómo no dar gracias en todas las cosas como hijos de Dios?

      Además, los hijos de Dios que tienen fe tienen tantas cosas por las cuales estar agradecidos.

      Dios nos ha prometido que recibiremos todo lo que pidamos en la verdad; que encontraremos cuando busquemos; y que las puertas se abrirán cuando llamemos. ¡Él se ha convertido en nuestro Padre, cuán agradecidos debemos estar!

      Por cierto, dar gracias en todo no es solo dar gracias por las cosas buenas sino incluso en medio de las dificultades.

      Todos pueden dar gracias cuando existen motivos para hacerlo.

      Si damos gracias con fe incluso en una situación en la que en realidad no podemos dar gracias, Dios acepta ese tipo de fe con gozo y nos bendice, de modo que todas las cosas obren para bien.

      El ser gratos tiene tal poder maravilloso para cambiar cualquier tipo de circunstancias o situación.

      Romanos 8:28 dice: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados».

      Por consiguiente, si nos regocijamos, oramos y damos gracias incluso en las pruebas, Dios permite que todas las cosas obren para bien.

      Este mismo principio se aplica a nuestro crecimiento de la fe.

      Dios el Padre está guiando a cada uno de ustedes en la mejor manera, de forma individual.

      En ocasiones, Él permite pruebas y les revela ante sus ojos los procedimientos requeridos para su crecimiento espiritual.

      En esos momentos, dependiendo de cuán agradecidos estén en cada situación, el crecimiento de la fe será también diferente.

      Si ustedes piensan de la siguiente manera: «¿Por qué es que no obtengo ninguna medida de fe?» «¿Por qué mi fe aumentó tan solo un poco?», entonces es una prueba de que no están agradecidos.

      Por lo tanto, espero que tomen este mensaje como parte de su vida y den gracias en todas las circunstancias.



      [Conclusión]

      Amados hermanos y hermanas:

      Existen creyentes que apenas cambian y su fe casi no crece a pesar de que asisten a la iglesia durante mucho tiempo. ¿Por qué razón?

      Es debido a que ellos simplemente conocen la Palabra pero no la ponen en práctica.

      Tal como Santiago 2:17, 22 dice, la fe sin obras es muerta, y la fe se perfecciona mediante las obras.

      Si usted asiste a la iglesia durante un año, ya ha escuchado y conoce el pasaje bíblico de hoy: «Estad siempre gozosos; orad sin cesar; dad gracias en todo...». ¿Cuántas personas en realidad lo obedecen?

      Ustedes saben que deben regocijarse y dar gracias incluso en las pruebas, pero en la adversidad, su gozo desaparece en un instante. Se preocupan, se quejan, y dejan de orar.

      No obstante, los verdaderos hijos de Dios se regocijarán, orarán y darán gracias en todo tipo de situación o circunstancia.

      Este es el tipo de personas que realmente posee fe.

      En Hebreos 11:1 leemos: «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve».

      La mayoría de personas solo pueden ver con sus ojos físicos, por ello solo pueden creer haciendo cosas de lo que ya existe. Sin embargo, aquellos con fe ven con sus ojos espirituales, por lo tanto, ellos creen que pueden crear algo de la nada. Por consiguiente, ellos pueden dar gracias en todas las cosas.

      Si es que enfrentan alguna prueba debido a sus propias faltas, pueden arrepentirse y cambiar, y pueden llegar a ser mejores personas para Dios. De esta manera, ellos pueden dar gracias. Si enfrentan una prueba sin haber cometido alguna falta propia, Dios eventualmente les recompensará con bendiciones, y así, darán gracias.

      Dios el Padre está requiriendo no solo a los hombres de espíritu, sino a todos los miembros de la iglesia para llenar la medida de justicia de cada uno.

      Por medio de este mensaje, anhelo que ustedes puedan comprobar hasta qué punto están llenando la medida de la justicia.

      Tan solo consideren el pasaje bíblico de hoy, ¿cuánto de ello han logrado en sus vidas?

      Si ustedes se encuentran en la roca o en el espíritu, ¿han cultivado a cabalidad este verso en sus vidas?

      Es un verso muy conocido que todos ustedes saben. Les pido, por favor, que examinen cuán bien han cultivado este verso en ustedes, y que rápidamente llenen la medida de justicia que Dios el Padre requiere de cada uno de ustedes.

      Ruego en el nombre de nuestro Señor que, al hacer esto, para aquellos que están haciendo la voluntad de Dios, la asombrosa lluvia de las respuestas de Dios el Padre mediante el poder de la recreación, las bendiciones y el crecimiento espiritual sobreabunden en sus vidas.


    • Language
    • x